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380 HABITANTES MENOS
Laciana inicia el 2008 con 380
habitantes menos que inició el 2007.
Los
ex alcaldes Pedro Fernández y Guillermo Murias nos
contaron en infinidad de ocasiones el cuento de la fijación de
población. Con esta cantinela justificaron numerosas infracciones
urbanísticas y la irregularidad adquirió rango de norma. Lo que se
solicitó como chabola para aperos de labranza acabó convirtiéndose en
residencia secundaria y en ocasiones hasta en principal. Sin embargo, ni
por esas.
Desde 1996 Laciana ha perdido el 26,96% de su población. Es decir,
4.120 habitantes. Curiosamente, salvo Los Verdes, este asunto en la
pasada campaña electoral nadie lo mencionó.
Hoy, cuando las cifras del Instituto
Nacional de Estadística reflejan la cruda realidad de nuestra comarca,
la alcaldesa explica esta situación con una perogrullada,
«probablemente la sangría, una vez más, corresponda a gente que se
prejubila y cambia su lugar de residencia». Como se puede
observar no se formula ninguna pregunta. Por ejemplo, ¿qué se ha hecho
desde el ayuntamiento durante todos estos años para mitigar los efectos
de la pérdida de empleo en el sector de la minería? Máxime, cuando desde
1985 ya empiezan a percibirse signos inquietantes sobre el futuro de
este sector. Sin embargo, insignes sindicalistas y políticos locales, en
vez de mirar hacia Europa prefieren mirarse el ombligo y afirmar que el
carbón tiene un espléndido futuro. Frase que muchos años después hará
suya la alcaldesa, Ana Luisa Durán. Entonces y ahora para estos
dirigentes sólo primó el interés político y personal. A todos ellos les
importó un bledo el futuro de Laciana y sus gentes.
La clase política en
general, y muy especialmente la nuestra, tiene por norma negar siempre
la mayor. Con Aznar y el "España va bien" nos hemos tirado ocho años
considerándonos los reyes del mambo. Con Zapatero el estribillo del
crecimiento ha terminado siendo cansino. Hasta hace bien poco éramos el
país de la zona euro que más crecía y de golpe y porrazo la inflación
nos ha devuelto a la realidad. El año se cierra con la tasa más alta
desde 1995, un 4,3%. Y si nos fijamos en las cifras del paro también
constatamos que son peores que en 2006. Nada más y nada menos que un
crecimiento del 5,27%, situando la cifra de desempleados en 2.129.547.
Sin embargo, el Ministro de Trabajo nos dice que no hay motivo para
alarmarse. ¡Faltaría más! Hasta el próximo 9 de marzo el Gobierno
seguirá pintando un panorama idílico, exactamente como lo pintó
Guillermo Murias hasta el pasado 27 de mayo.
Hasta esa fecha sólo Los
Verdes estaban fuera de la realidad con su discurso catastrofista.
Porque para los políticos con mando en plaza hablar de la descomunal
deuda municipal, de la destrucción de empleo, de la pérdida de
población, del paro, de la destrucción del patrimonio natural, de la
contaminación de las aguas etc., es hacer catastrofismo. Han
transcurrido apenas siete meses y la realidad nos dice que Laciana sigue
perdiendo fuelle. Parece ser que la salvación está en el turismo. Oír
esto de quienes no han cesado de ponernos a escurrir porque según ellos
les proponíamos vivir del Oso y del Urogallo, es para desternillarse.
La alcaldesa deberá
meterse en la mollera que mientras no cesen las explotaciones a cielo
abierto la posibilidades turísticas de Laciana serán muy limitadas.
Cualquier zona de la montaña leonesa puede ofrecer un entorno natural
menos degradado que el nuestro. Y ni siquiera la hipotética construcción
del parador hará de Laciana una zona más atractiva. Al tiempo.
En cuanto al posible repunte de la actividad económica ligada a la
construcción, aún está por ver. A tenor de los signos de fatiga que está
mostrando el sector, cuando menos se impone la prudencia. La época de la segunda residencia y de la
inversión especulativa en el ladrillo parece haber tocado techo. Al
menos eso es lo que dicen todos los expertos. Por lo tanto habrá que ser
algo más imaginativos para salir de la crisis. Como por ejemplo,
peleando por la declaración de Parque Natural. Pero eso, para algunos,
ya es harina de otro costal. Por cuanto significaría trastocar los
planes del único que aún sigue repitiendo machaconamente que el carbón
tiene futuro. Por razones obvias, claro está. Mientras esta situación
dure él se seguirá forrando. El problema, es que Laciana quedará
inservible. Para el turismo y para vivir. Por no tener, ni siquiera
tendremos agua de calidad.
Y para que los de siempre nos sigan tildando de agoreros ya adelantamos
que en 2009 Laciana tendrá menos habitantes que en 2008. Dentro de un
año hablamos.
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