|

DEL
PELOTAZO
URBANÍSTICO
AL
URBANISMO
CON
VOCACIÓN
COLECTIVA
Es necesario
desarrollar un urbanismo con clara vocación colectiva y una clara
definición del interés público, social y ambiental para justificar cada
nueva urbanización tal como ha exigido el Parlamento Europeo en su
informe sobre el urbanismo valenciano. Urbanizar no es un valor en sí
mismo. Ha de aplicarse del Principio de Precaución antes de impulsar
cualquier nuevo proyecto urbanizador para valorar en su integridad los
posibles impactos y daños ecológicos, sociales y culturales que
genera. Las nuevas construcciones deben guiarse por un desarrollo lento
y no destructivo, que no traspase la capacidad de carga ambiental y que
no altere los equilibrios de los ecosistemas y de las zonas ricas en
bienes y capitales naturales.
DE LA
AUTONOMÍA
SECUESTRADA
A
LA
PLANIFICACIÓN
SUPRAMUNICIPAL
No dejemos a los
municipios solos ante el peligro en la tarea de frenar “la actual fiebre
urbanística”. Se hace necesaria y urgente una planificación
territorial supramunicipal con fuertes objetivos sociales y
ambientales. Reducir la actual autonomía municipal sobre la
planificación y la zonificación de los usos del suelo los haría más
resistentes a la presión de las grandes constructoras que actualmente
acosan a los municipios. En muchos municipios la autonomía municipal
alimenta los voraces abusos urbanísticos.
LUZ
Y TAQUÍGRAFOS
La
ciudadanía urbana exige condiciones de transparencia, de igualdad de
trato y participación pública en las contrataciones públicas de los
agentes urbanizaciones. Han de fijarse estrictas reglas para evitar los
conflictos de intereses, los abusos, el favoritismo y los beneficios
desmedidos en las recalificaciones urbanísticas y en la fijación de
precios. La Directiva Europea de contratación pública debe ser aplicada
con rigor. Hay que evitar el solapamiento opaco de los poderes públicos
y de los intereses privados en la selección de proyectos y en la
constitución de empresas mixtas urbanizadoras.
ESTADO
DE
DERECHO
FRENTE
A
LA
CIUDAD
SIN
LEY
Es necesario
aumentar los recursos del sistema judicial para agilizar y fortalecer su
aplicación frente a posibles casos de corrupción urbanística, y con ello
acabar con la ineficacia en la que están las actuales vías
judiciales costosas, lentas y tortuosas. Hace falta un plan de
actuación eficaz contra el blanqueo de capitales económicos procedentes
del narcotráfico.
LO
PEQUEÑO ES HERMOSO
La pequeña
propiedad necesita más protección legal y jurídica frente al poder de
los urbanizadores, ya que estos privatizan la gestión pública y la misma
política al suplantar la acción de las instituciones públicas en los
planes urbanizadores. Los derechos de propiedad sobre viviendas y suelos
no pueden sacrificarse sin una clara justificación de índole social o
ambiental.
DINERO PARA LOS MUNICIPIOS QUE NO DESTRUYEN
Más beneficios y
oportunidades para las buenas prácticas en política municipal. Tiene
que reformarse la forma de financiación municipal para que puedan
obtener una ampliación y mejora de los recursos locales como recompensa
de una política territorial responsable y conservadora de los valores
principales del municipio. Esta financiación debe ser supramunicipal
para premiar y dar ventajas a los municipios que conservan mejor sus
valores ambientales y culturales, y desanimar con ello el crecimiento
desbocado del municipio.
LA
VIDA ES
SIEMPRE ANTES QUE EL LADRILLO
Todos los planes
urbanizadores deben implicar la realización de una evaluación
estratégica de los impactos ambientales que generan según exige la
legislación europea. Especialmente deben valorarse aspectos como son: la
conservación de la calidad y cantidad de los recursos hídricos a medio y
largo plazo y de acuerdo con la Directiva Marco de Agua de la Unión
Europea; la estricta protección de los espacios naturales al amparo de
la Directiva Hábitat y la Directiva de Aves.
EL
CAMBIO CLIMÁTICO EXIGE CAMBIO URBANÍSTICO
Los planes
urbanísticos deben ser acompañados con planes de movilidad sostenible
que impliquen giros y reequilibrios a favor del transporte público y
de un balance energético eficaz con el fin de no aumentar el
transporte motorizado y las emisiones contaminantes que
contribuyen al cambio climático global. Todas las nuevas
viviendas deben poseer la tecnológica ecológica más avanzada y
los materiales menos dañinos para el medio ambiente.
LA CIUDAD MEDITERRÁNEA
JUNTO AL MUNDO RURAL CONSERVADO
Conservar antes
que destruir. Conservar y rehabilitar es innovación y es memoria,
también es bienestar humano y natural. Las ciudades y pueblos compactos
y abigarrados son mejores para la habitabilidad urbana y para la salud
del planeta. Es prioritaria la conservación de los barrios históricos,
la salida a mercado de las viviendas vacías, y la restauración
de las zonas degradadas de las ciudades. Con un “crecimiento y mejora
hacia adentro” hay que poner límites a la inacabable y voraz
expansión urbana. Es necesario un freno radical a la invasión y
sustitución de capitales naturales por el cemento y el ladrillo, y esto
puede hacerse marcando claras diferencias y fronteras entre la ciudad y
el campo, y poniendo estrictos límites al crecimiento difuso que como
manchas de aceite se extiende alrededor de los cascos urbanos
existentes. Hay que preservar los bienes y servicios naturales que
son parte de la riqueza e identidad de la vida rural.
CIUDADES PARA LAS PERSONAS Y SU DIVERSIDAD
Hay que salir de
la fealdad repetida y anodina que está masivamente presente en las
actuales formas urbanísticas. Al planificar el futuro urbanístico se
deben tomar en cuenta las necesidades de grupos específicos y
singulares, sus hábitos prácticos y sus culturas propias. Colectivos y
grupos específicos como pueden ser las mujeres, la infancia, los
discapacitados, o las personas mayores, suelen necesitar un entorno
urbano más verde, más seguro y más saludable, más peatonal, con más
transporte público, con más lugares para la calma para el disfrute y el
encuentro social.
David Hammerstein
•
Eurodiputado de Los Verdes
•
info@david-en-europa.org
•
www.david-en-europa.org
|