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Al parecer, esa es la gran sorpresa que el alcalde tiene preparada para
las fiestas navideñas. 130 millones de euros de sanción a MSP. Cojan
lápiz y papel porque con el conversor casero no lograrán averiguar el
importe en pesetas. En todo caso, una barbaridad. Que debido al estado
en el que se encuentran las escuálidas arcas municipales sacarían al
Equipo de Gobierno de no pocos apuros.
La semana pasada, el expediente sancionador aún estaba más
tieso que la mojama. El juez instructor ofrecía explicaciones por aquí y
por allá, para justificar que a estas alturas siguiera todo en el aire.
Pero tranquilos, porque todo está bajo control. En unos quince días
probablemente se anunciará una sanción ejemplar, para que la opinión
pública sepa que el que la hace la paga. Al menos esa es la impresión
que quiere acuñar el alcalde. El problema es que a estas alturas ya no
es creíble.
El ayuntamiento, amparándose en las cifras de las supuestas
perdidas que le hubiera originado a la MSP la paralización del Feixolín
y que fueron facilitadas al juzgado por la propia empresa, se dispone a
imponer una sanción de 130 millones de euros a Victorino Alonso.
El cobrarlos ya será harina de otro costal. Como de costumbre,
ayuntamiento y MSP se enzarzarán en un interminable proceso de recursos
y contra recursos que acabará como el rosario de la aurora. Y sino al
tiempo.
Con este golpe de efecto, el alcalde pretende que nos
olvidemos de lo sustancial. Es decir, que gracias a sus múltiples
actuaciones irresponsables, la explotación de El Feixolín lleva activa y
en la más absoluta ilegalidad una década. No olvidemos que el primero en
recurrir las sentencias de paralización y cierre de la explotación ha
sido él. Ahora, seguro que intentará vendernos que gracias a ese recurso
el ayuntamiento saldrá de la miseria. En la que por cierto, él y su
antecesor Pedro Fernández lo han sumido.
A partir de ahora las actuaciones municipales, a cual más
espectacular, van a estar a la orden del día. No en vano estamos ya en
precampaña electoral. Se volverá a hablar de la central de biomasa, del
Centro Sociosanitario, de la piscina cubierta y de las mil maravillas.
De lo que quizá no se hable, es de la piscifactoría, ni del matadero, ni
del lavadero, ni de la depuradora, ni del medio ambiente, ni de la
deuda, ni del agua, ni del Tribunal de Cuentas, ni de las múltiples
causas judiciales que están pendientes en los juzgados. Y mucho menos,
del dinero que el alcalde se ha gastado en pleitos – de los que no ha
ganado ni uno – y así un largo suma y sigue.
En resumen, que
esta supuesta sanción multimillonaria que se nos anuncia, es pura
propaganda. Si en algún momento, el alcalde hubiera tenido intención de
parar los pies al empresario y hacer cumplir la Ley, ya lo hubiera
hecho, porque tiempo ha tenido. Hoy se ve forzado por las
circunstancias. Por un lado, la presión judicial que la empresa NARSIL
está ejerciendo. Y por otro, la política de Los Verdes. Porque el PSOE y
el PP están exactamente en la misma onda que IU. O sea, asumiendo la
política que dicta Victorino Alonso.
Esa es la
verdad real. La oficial es bien distinta. El problema, es que ésta
última ya no se la cree nadie.
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