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Era una mañana soleada y fría. Aquel 25 de abril de 1985, cuando nos
dirigíamos hacia el puerto de Leitariegos, no intuíamos ni remotamente
que allí pasaríamos 48 días y 48 noches. Y menos aún, que el desenlace
final sería el que fue y cuyas consecuencias están más presentes que
nunca en nuestras vidas.
La MSP, después de haberlo intentado sin éxito en Robles, desafió la
legalidad y comenzó a explotar a cielo abierto en Leitariegos. El
ayuntamiento, apoyado en un primer momento, por un amplio abanico de
fuerzas políticas y sociales, realizó todos los trámites legales para
impedir la explotación de la corta. Naturalmente, MSP hizo caso omiso a
todos los requerimientos. No quedaba, pues, otra salida que la
paralización por la fuerza. Y eso es lo que hicimos.
Pero MSP contó con más apoyos de los previstos. PSOE, UGT y USO,
principalmente, acabarían alineándose con sus posiciones y rompiendo de
ese modo la unidad del principio. También desde Valladolid, el Gobierno
Regional socialista, pondría su granito de arena. Su intervención
resultó decisiva, para que la Audiencia Territorial de Valladolid
anulará el decreto de paralización dictado por la Alcaldía. Pocos días
después, las fuerzas de Orden Público pondrían fin a una ocupación que
había durado 48 días. De nada serviría que la Sala Tercera de lo
Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo le diera la razón al
ayuntamiento de Villablino cuatro años más tarde. El daño ya estaba
hecho, la fractura social consumada y la batalla por el futuro perdida.
Hoy Laciana sigue pagando los intereses de aquella derrota. Hemos
perdido desde entonces casi 5.000 habitantes y más de 3.000 empleos en
la minería de interior. Nuestras aguas están contaminadas, nuestro
entorno natural destruido y el futuro no puede ser más incierto. Quienes
entonces defendieron la explotación de Leitariegos, hoy deberían pedir
perdón públicamente. Sin embargo, no lo harán, porque sus intereses
siguen caminado por distintos derroteros a los de la mayoría. En IU,
PSOE y PP siguen primando los intereses de partido por encima del
interés general.
Hoy mismo la prensa se hace eco de la última decisión de la Junta de
Castilla y León, por la que accede a lo solicitado por Victorino
Alonso. Es decir, la ampliación de El Feixolín. Una decisión
esperada. Su actitud en todo este proceso siempre ha estado muy clara,
al igual que la del alcalde Guillermo Murias. Pero esta
nueva batalla no está ni mucho menos perdida. Dentro de un mes se
celebran unas elecciones municipales decisivas para este Valle. De su
resultado dependerá que MSP se salga con la suya. Si Los Verdes de
Europa obtenemos el respaldo suficiente, garantizamos que los planes
de la empresa y de todos sus valedores se verán truncados de inmediato.
Laciana no podría soportar otra nueva derrota como la sufrida hace 22
años en Leitariegos. El futuro de esta comarca, hemos de construirlo
entre todos en torno a nuestro patrimonio natural. El bien más preciado
que tenemos. Máxime, después de conocer los efectos devastadores que el
cambio climático tendrá sobre nuestro país. Los espacios naturales serán
fuente de riqueza, siempre que la sensatez y el sentido de la
responsabilidad se antepongan a los intereses particulares.
La ampliación de El Feixolín traería más miseria y desolación. Y lo que
es peor, abriría de par en par las puertas a futuras explotaciones.
Sería la ruina definitiva de este valle.
El próximo 27 de mayo el futuro de Laciana estará en nuestras manos.
Sólo Los Verdes de Europa pueden poner punto final a esta
barbarie. Somos el último obstáculo para impedir que se arruine
definitivamente el futuro de este Valle.
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