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La publicación en esta Web el pasado verano, del listado
con los salarios del personal del ayuntamiento, generó una
incomprensible y absurda polémica. Auspiciada principalmente por el
presidente del Comité de Empresa y parte de la clase política
representada en el consistorio. Sin embargo, hemos recibido innumerables
muestras de apoyo por parte de la ciudadanía. Porque, por fin, se
aportaban las pruebas de una realidad sobre la que se habían venido
haciendo toda suerte de cábalas.
Como es sabido, Los Verdes, en la persona de su portavoz
en Laciana, fueron denunciados por el sindicato UGT ante la Agencia de
Protección de Datos. Desde donde se nos solicitó información sobre la
obtención del citado listado. Con posterioridad nos consta, porque así
se ha publicado en determinados medios informativos, que inspectores de
la Agencia de Protección de Datos giraron visita de inspección al
Ayuntamiento. Constatando que esos datos estaban en posesión de todos
los grupos políticos, al tratarse de un documento anexo a los
presupuestos. O sea, que Los Verdes no utilizaron ningún procedimiento
irregular para hacerse con el famoso listado.
Desde nuestra aparición en la escena política local, Los
Verdes siempre hemos defendido LA TRANSPARENCIA TOTAL.
Esencialmente, porque es la mejor garantía de democracia que los
políticos deben ofrecer a los ciudadanos. Y, además, porque la Ley de
Bases de Régimen Local así lo estipula con una claridad meridiana. En un
ayuntamiento no existen asuntos que puedan ni deban considerarse como
secretos o materia reservada. Consiguientemente, los ciudadanos tienen
derecho a saber que uso se hace del dinero que se ingresa en las arcas
municipales. Y más en un ayuntamiento como el de Villablino, que en
veinte años ha pasado de tener superávit a acumular una deuda que ronda
los 3.000 millones de las antiguas pesetas. Y sobre todo, conociendo por
el Informe del Tribunal de Cuentas, que el capítulo de personal, es uno
de los más controvertidos por sus innumerables irregularidades.
Pero este capítulo no está hoy de nuevo en la picota por
lo que ya se conoce, sino por todo lo que se ha venido ocultando. Y
desde nuestro punto de vista, los hechos a los que nos referiremos
revisten una extraordinaria gravedad. Porque determinadas prácticas que
se están utilizando por parte de algunos responsables del
personal, vulneran derechos constitucionales y atentan contra la
dignidad de las personas.
Antes de tomar la decisión de poner en conocimiento de la
opinión pública estos hechos, hemos contrastado rigurosamente toda la
información que nos ha sido facilitada por los propios trabajadores.
Conscientes de que el asunto no estará exento de polémica. Pero en aras
de esa TRANSPARENCIA TOTAL y en aras también de que se depuren
las correspondientes responsabilidades si la hubiere, hemos considerado
que nada debe de ser ocultado.
El primer trabajador que se acercó a Los Verdes para
denunciar un caso de acoso laboral, lo primero que nos pidió es que su
nombre no apareciera en ningún sitio, por temor a represalias,
naturalmente. Pero después surgieron más denuncias a las que se
añadieron algunas más. Y todas ellas reflejaban la misma coincidencia y
señalaban a las mismas personas como responsables del acoso. Al
encargado general y a la jefa del servicio de limpieza.
Estos dos empleados son acusados por algunos de sus
subordinados de practicar toda suerte de vejaciones, humillaciones,
amenazas y hasta insultos sobre el personal a su cargo. Además, de
practicar con otros empleados un favoritismo realmente escandaloso.
Así, por ejemplo, el encargado general exige - con malos
modales y bajo la amenaza del despido - a determinados trabajadores
disponibilidad total durante las 24 horas del día. Incluidos los días de
descanso obligatorio. A otros, se les persigue permanentemente y se les
encomienda las peores tareas, por haber desobedecido sus ordenes y haber
votado a otra candidatura en las elecciones sindicales que la que él les
había indicado. Otros ven como sus categorías y salarios se congelan,
mientras que la de compañeros afines al jefe mejoran. Y hasta existen
casos de trabajadores que no tienen ninguna función especifica ni nadie
que se la encomiende. Sin embargo, sus emolumentos y categoría responden
a una tarea altamente cualificada. Existen realmente casos atípicos.
Como el de ese trabajador que durante un año ha efectuado 130.000 Km. en
un vehículo oficial, sin que nadie sepa muy bien el motivo ni la función
que desempeña.
Y capitulo especial merece el de la compra de
suministros, control de material fungible y otro. Pero ese tema lo
abordaremos en otra ocasión.
En cuanto a la jefa de la limpieza, las prácticas son muy
similares a las utilizadas por el encargado general. Varias trabajadoras
a sus ordenes nos han relatado el trato vejatorio y displicente del que
siempre han sido objeto. "Sois unas gochas" "No valéis para nada" "Os
voy a despedir" "Tú descarga eso que tengo en el coche" Y así un largo
suma y sigue. Sin contar otras extralimitaciones que la señora jefa se
permite. Como por ejemplo decirles: "A vuestro amigo Barrero le vamos a
sacar 50 millones por haber publicado los salarios, pero vosotras por
ser de su cuerda no entráis en el reparto" Esa es la concepción que la
señora jefa tiene del pluralismo político y de la democracia.
Todas estas y otras actitudes son intolerables y atentan
contra la libertad de estos trabajadores. Pero lo más incomprensible es
que tanto el alcalde, como el responsable del área de personal, como el
concejal de Hacienda - esos que nosotros sepamos - están informados de
estos hechos, o al menos de una parte. Han sido informados por algunas
de las victimas del acoso laboral en cuestión. ¿Por qué no han hecho
nada? Esa es la explicación que nos deben a todos los ciudadanos.
Por nuestra parte seguiremos denunciando estos casos de
acoso y no tenemos el menor inconveniente en hacerlo ante quien sea.
Pues una vez más, seguro que se nos amenaza con el juzgado o simplemente
se nos acusa de crear la manida alarma social.
Los Verdes tenemos por norma de conducta no hacernos eco
del rumor, sino de aquella información que ha sido previamente
contrastada. Y la que hoy ofrecemos lo ha sido. Y aún disponemos de más.
O sea, que adelante. Pues ya va siendo hora de tirar de la manta y poner
fin a tanto ocultismo. El ayuntamiento tiene que ser una casa de cristal
y quienes lo conciban de otra manera, ellos sabrán que interés les lleva
a ocultar la realidad. Sea agradable o desagradable, pero siempre la
realidad. Esa es la máxima de Los Verdes de Laciana.
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