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Adiós a la
Campanona, adiós a San Miguel. Hace años, en plena dictadura, le
quitaron lo de ser un pueblo. Hoy en el año dos mil siete, en
Democracia, si nadie lo remedia, San Miguel desaparecerá físicamente
bajo las escombreras y los estériles de la protectora MSP.
Sólo falta que
empiece MSP a explotar Buxonte. ¿Se lo imaginan? ¿Hasta dónde llegarán
los destrozos y los escombros? ¿Quedará alguna casa sin grietas y sin
sufrir las consecuencias de las voladuras? Por un lado Feixolín y por el
otro Buxonte. ¡Vaya futuro para San Miguel! Un futuro del que casi todos
somos culpables por lo permisivos que hemos sido y somos la mayoría de
los lacianiegos y mucho más, la mayoría de los vecinos de San Miguel.
Sólo una excepción, la del Sr. Arias Tronco, y encima le criticamos los
mismos que hemos nacido en San Miguel y que presumimos de ser de la
Campanona. ¡Vaya ironía y qué dura tenemos la carne que cubre los
huesos de nuestras caras!
¿Cómo los vecinos
vendieron sus propiedades para que fuesen destruidas en días?
Subamos a la braña
de San Miguel y veámosla detenidamente. ¡Sólo queda miseria! Ver esa
destrucción y ese atropello es para tomar, de una vez por todas, la cosa
muy en serio y con mucho cariño ya que de lo contrario San Miguel será
enterrado y todo por el beneficio y el futuro de la MSP. ¡La situación
es muy grave y lo será mucho más! Y total ¿Para qué y por qué? Por unos
pocos puestos de trabajo y para una media docena de años. No lo entiendo
ni lo comparto. ¿Dónde está ese orgullo de la Campanona? ¿Cómo los
vecinos de San Miguel consienten y callan ante tanto atropello? Por
favor, ¡Pensemos en los muchos que vendrán después! No nos agachemos más
y digamos: ¡No más cielos abiertos!
En la braña de San
Miguel pastaron durante siglos cientos de ovejas. ¿Qué queda ahora del
corral del pueblo? ¿Cuántas pueden pastar ahora por allí? Ninguna y eso
lo sabemos todos. ¿Cuántos cientos de vacas y yeguas se veían en
Veigalguera? ¿Cuántas pastarán mañana en el Pando, en Valbuena y en
Buxonte? Ninguna. Ya sé que hoy hay otros medios de vida:
prejubilaciones y cielos abiertos, pero… ¿Qué pasará cuando no haya esas
prejubilaciones ni esos cielos abiertos? ¿Qué alternativas hay en
Laciana y para Laciana? Muy pocas o mejor dicho: NINGUNA.
Desde aquí invito
a los vecinos de la Campanona, residentes o no en San Miguel, que
reaccionemos, que luchemos y que defendamos nuestro pueblo como lo hizo
y hace el vecino Arias Tronco ¡Ojalá todos los propietarios hubiesen
luchado así! Cada uno es muy libre de vender o regalar lo que es suyo,
pero lo de San Miguel se entiende muy mal y desde luego, en mi opinión,
no fue acertado.
Digo pueblo porque
nunca dejará, si todos colaboramos y luchamos, de ser el pueblo de San
Miguel, el de la CAMPANONA.
Antonio Blanco,
nacido en casa de Caballero
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