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"IMPLANTAR LA AGENDA LOCAL 21"

08/01/2010
La
gran mayoría de lacianiegos que respaldaron con su voto la oferta
electoral del PSOE en las pasadas elecciones municipales, seguro que no
tenían entonces - ni tienen ahora - la menor idea sobre eso de
"Implantar la
Agenda local 21".
Y apostaríamos doble contra sencillo que, el resto de la
ciudadanía tampoco hoy tiene ni pajolera idea sobre el asunto.
Entre otras razones, porque esta oferta electoral, como otras muchas, se
ha convertido en papel mojado. Pues bien, ya que los padres y las madres
putativas de esta criatura no quieren ni mencionar su nombre, lo haremos
nosotros. Al menos así, aquellos que puedan estar interesados tendrán
una ligera idea sobre el tema.
En el año 1992, con motivo de la celebración
de la Cumbre de la Tierra en Río, 173 Estados firmaron el llamado
"Programa 21". Un Plan de Acción que tiene como principal
objetivo, transformar la forma de operar de los humanos en materia de
producción y consumo. O sea, poner en práctica un nuevo modelo de
desarrollo teniendo en cuenta que los recursos naturales no son
inagotables, ni su explotación es inocua. Un modelo que satisfaga
nuestras necesidades actuales sin comprometer el futuro de generaciones
venideras. Lo que comúnmente suele conocerse como desarrollo sostenible,
aunque no sea exactamente eso, pero de ese tema hablaremos en otra
ocasión.
En esa Agenda 21 como aquí la
llamamos, los ayuntamientos se convierten en un factor determinante para
la consecución de esos objetivos. Los ayuntamientos no sólo tienen la
responsabilidad de construir y mantener equipamientos públicos y otras
infraestructuras, sino que además deben velar escrupulosamente para que
esas obras sean muy respetuosas con el medio ambiente. Naturalmente, en
Laciana estamos en las antípodas de ese modelo. Todo el entorno natural
de la comarca está seriamente dañado por décadas de actividad minera sin
ningún control ni respeto por el medio ambiente.
Por ejemplo, a nadie con un mínimo de
sentido común se le hubiera ocurrido cometer un atentado ecológico, como
el que se cometió con la construcción del Lavadero de carbón, que MSP
colocó casi en el casco urbano de una población como Villablino. Una
industria altamente contaminante. Consiguientemente, peligrosa y que el
ayuntamiento ampara y protege, desoyendo las justas reivindicaciones
vecinales. Y exactamente lo mismo ocurre con las salvajes e
incontroladas explotaciones de carbón a cielo abierto. Los destrozos -
en algunos casos ya irreversibles - que han causado son muy superiores a
los beneficios obtenidos por la población lacianiega. Y, sin ninguna
duda, lo peor está por venir. Los efectos que estas explotaciones
tendrán sobre las especies - incluida la nuestra - aún están por
determinar, pero con toda seguridad que no serán inocuos.
La Agenda 21 también contempla
mecanismos de consulta popular para definir el modelo de desarrollo que
mayoritariamente se quiere para el municipio. Algo que por cierto Los
Verdes venimos reclamando desde siempre. Es incomprensible que media
docena de personas - y todas ellas con muy escaso bagaje profesional e
intelectual - hayan decidido sobre el futuro de esta tierra y sus
gentes. Y lo que es todavía más grave, hayan comprometido el futuro de
generaciones venideras. La izquierda que tanto se llena la boca con eso
del "pueblo soberano" siempre se opuso a la celebración de un referéndum
sobre las explotaciones a cielo abierto.
Podríamos seguir desgranando otras muchas
partes del contenido de esa Agenda 21, pero de momento vamos a
dejarlo ahí. Ahora que ya saben de que va, aquellos que estén
interesados pueden seguir profundizando en el tema. Lo que queda
muy claro es que en Laciana no sólo no se ha hecho nada de lo que marca
la Agenda 21, sino que se está haciendo todo lo contrario. En esa
aberración se ha quedado la magnífica y falaz propuesta de la socialista
Ana Luisa Durán de
"Implantar la
Agenda local 21"
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