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RUIDOS
DE DIMISIÓN
16/07/2009
A
la alcaldesa de Villablino se le está indigestando el mandato. Lleva mes
y pico deshojando la margarita de la dimisión. Hasta se lo comunicó a
Zapatero con motivo del acto electoral de las europeas celebrado en el
Toralín de Ponferrada. Ese, en el que el celebre peón jardinero municipal
-venido a más- iba disfrazado de minero y haciendo un ridículo espantoso.
O sea, en sintonía con su norma habitual de ser y estar. Alguien tendrá
que explicar a los lacianiegos los méritos de este sujeto para llevar
años sin dar un palo al agua. Sin embargo, está generosamente retribuido
con cargo al dinero de los contribuyentes. Llegado el momento, este
asunto también pesará en la balanza de los despropósitos de la regidora.
Uno más. Exactamente como la contratación a dedo, del padre de la
corresponsal de Diario de León y de la Cadena Ser Bierzo en Laciana,
Vanesa Araujo. Además, hemos sabido que la alcaldesa, también ha
intervenido personalmente para que su amigo Victorino colocara en su
empresa al marido de "la corresponsal al cuadrado". Este es el premio a la
docilidad. El díscolo José Mª Gómez Pontón era un estorbo y había que
cargárselo. Naturalmente, los implicados en esta infame tropelía
autoritaria niegan haber tenido arte y parte en el asunto. Sin embargo,
el entorno de la alcaldesa asegura todo lo contrario. Es más, afirma que
fue ella, en persona, la que recomendó la contratación de la corresponsal
al cuadrado. Esta actitud del poder político es vergonzosa. Y
vergonzante es también la actitud del director de la SER en el Bierzo.
¿Dónde está la independencia? ¿En qué lugar queda la deontología
profesional? ¿Por qué ese sometimiento? ¿Acaso es porque Ana Luisa
presume de tener lo que quiera con Angélica Rubio?
De todos modos de poco o nada sirven tantos
filtros informativos. Ayer, un medio digital independiente,
adelantaba la posibilidad de la dimisión de la alcaldesa de Villablino.
Un secreto a voces desde hace semanas en los mentideros políticos
próximos al PSOE leonés. Una dimisión que una parte importante de la
Ejecutiva Provincial recibiría incluso con agrado. Pues están
convencidos de que, tarde o temprano, la bomba de Villablino acabará
estallando y salpicando al partido. Las mañas de Miguel Martínez pueden
pasar factura. Asegura, alguien del entorno de Paco Fernández, que si
alguien hablara, más de uno podría dar con los huesos en la cárcel. Pero
volvamos a nuestra alcaldesa y a su posible dimisión.
Al tema de las multas ya impuestas con cargo
a su patrimonio personal - y las que están al caer - se suma una riestra
de irregularidades que empañan sobremanera la imagen del socialismo
leonés. Por ejemplo, la alcaldesa ha tenido que prestar declaración no
hace mucho, por una denuncia de acoso laboral interpuesta por la
anterior Secretaria Municipal. El asunto tiene mala pinta. Para la
alcaldesa, claro está. El Procurador del Común tiene abiertas diligencias
de investigación como consecuencia de tres denuncias por el tema de las
fiestas del año pasado y las borracheras de menores. Todo un ejemplo.
Tiene denuncias varias por contaminación ambiental. Y así suma y sigue.
A todas estas cuestiones tenemos que añadir el caso Victorino. Porque
estamos en presencia de un caso que va a dar mucho que hablar en
diversos Tribunales de Justicia. Y que va a salpicar a más de un
político.
Nuestra opinión es que la alcaldesa no va a dimitir.
Al menos de momento. Cuando alguien ha tomado la decisión de abandonar
el cargo no lo pregona a los cuatro vientos durante semanas. Presenta su
carta de dimisión en el registro municipal y asunto concluido. Ana Luisa
amaga y amaga para llamar la atención. Lo que ocurre, es que casi nadie
puede hacer nada por ella. Y, además, muy pocos estarían dispuestos si
pudieran. Salvo Miguel Martínez y el de Camponaraya, las simpatías que
tiene en el partido son contadas. Incluso en Laciana. El propio grupo de
concejales está dividido. Y si mañana dimite una parte aplaude a rabiar.
Lo dicho, a la alcaldesa se le ha indigestado el
mandato. Sólo con soberbia, despotismo y arrogancia no se gobierna. Hace
falta algo más que Ana Luisa no tiene. Talento, capacidad y humildad.
Dimita o no dimita su imagen dentro y fuera del partido está por los
suelos. Y de esa situación no es responsable la oposición. Finalmente va
a ser verdad que el tiempo acaba colocando a cada uno en su sitio. La
cuenta atrás ha comenzado.
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