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Los detractores en
Laciana del proyecto de decreto del nuevo Plan de Recuperación del Oso
Pardo y del Urogallo Cantábrico, si han leído la noticia tienen que
estar en el séptimo cielo. Ya están menos solos. Forman parte de esas 50
alegaciones presentadas ante la Consejería de Medio Ambiente de la Junta
de Castilla y León, que al parecer se han presentado.
Y como a partir de
ahora todas las lecturas hay que hacerlas en clave electoral, se puede
apostar sin el menor riesgo, que el consejero, Fernández Carriedo
tratará, como de costumbre, de situarse en tierra de nadie. Que es lo
mismo que intentar contentar a todas las partes. Ya ha adelantado que
las alegaciones “están equilibradas a ambos
lados” Y ya tiene la solución y por eso insistió en la “necesidad de
encontrar un punto de acuerdo partiendo de la protección del oso pero
haciéndolo compatible con el desarrollo y la actividad humana”
Los Verdes jamás hemos pensado que pudiera haber otra solución.
Sencillamente porque no la hay. Ni para éstas ni para el resto de las
especies protegidas del planeta. Pero de ahí a la oposición radical de
algunos hay un trecho.
La
incompatibilidad no es ni con los vecinos de las zonas afectadas ni
siquiera con los cazadores, la verdadera incompatibilidad está con las
empresas. En Laciana con MSP y en San Glorio con aquellas que están
dispuestas a cometer el mayor atentado ecológico de todo el noroeste
peninsular, a cambio de obtener enormes beneficios con su especulación
urbanística. Ahí es donde reside el verdadero problema.
Por eso, que el ayuntamiento de Villablino, bajo la tutela de IU, se
haya prestado a ese juego no deja de ser un sarcasmo. Ellos que tanto
alarde hacen recientemente de ecologistas. ¡Vaya mascarada!
Es
mucho más comprensible la posición del PSOE. Al fin y al cabo, Ana
Luisa Durán jamás ha ocultado sus simpatías por Victorino Alonso.
Todo un modelo de empresario conservacionista y abanderado del
desarrollo sostenible.
En
esta ocasión y ya iba siendo hora, si se ha manifestado la Fundación Oso
Pardo a favor del proyecto de decreto de la Junta. No podía ser de otra
manera. Al menos, en lo que al Oso Pardo se refiere. Sin embargo, Los
Verdes venimos echando en falta un posicionamiento claro de Guillermo
Palomero en todo lo relacionado con las explotaciones a cielo
abierto. Pero en fin, él sabrá lo que tiene que hacer. No vaya a ser que
le ocurra lo que a Javier Castroviejo.
En
todo caso, Los Verdes nos reafirmamos en nuestra posición. El proyecto
de decreto de la Junta es manifiestamente mejorable, pero no por sus
restricciones, sino por otros muchos aspectos y también por falta de
restricciones en otros. Pero que en modo alguno tienen nada que ver con
las alegaciones formuladas por el ayuntamiento de Villablino y más
concretamente del alcalde.
Las suyas como los reparos puestos por Ana Luisa Durán van en
otra dirección y persiguen los mismos objetivos. Congraciarse con los
cazadores erigiéndose en sus defensores frente a los ecologistas, para
de ese modo poder esperar la recompensa del voto en las próximas
elecciones municipales.
Por más que se defiendan de lo contrario, su actuación sólo está
presidida por intereses espurios. A unos y otros les importan un bledo
el Oso Pardo y el Urogallo Cantábrico. Ya lo han demostrado con creces
en el pasado.
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