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"Jamás se
miente tanto como antes de unas elecciones, durante una guerra o después
de una cacería" (Baudelaire)
Hace apenas unos meses, el Ayuntamiento de Villablino era
una balsa de aceite. Oficialmente no existía prácticamente ningún
problema, salvo los que se inventaban Los Verdes de Europa en su
afán desmedido por conseguir notoriedad pública. Pero he aquí que
pasadas las elecciones municipales todo son problemas. Imputables, claro
está, a la herencia recibida. Ya en su época Guillermo Murias
exprimió el tema hasta la última gota. Y hoy la actual alcaldesa va por
el mismo camino.
Claro que la situación de este Ayuntamiento es
calamitosa. Pero eso no era ninguna novedad para nadie. Quienes
concurrimos a las pasadas elecciones lo sabíamos. Sin embrago, nadie
excepto Los Verdes de Europa abordó con realismo y
responsabilidad la situación. Nadie quiso hablar de la deuda municipal,
ni de la plantilla de personal, ni de la red de saneamiento, ni del
agua, ni de la pérdida de población... En realidad, nadie quiso hablar
de nada, excepto de lo que querían oír los ciudadanos. Hemos de
convenir, que quienes optaron por la demagogia cosecharon mejores
resultados que quienes huimos de ella. Lo que sucede, es que ahora hay
que enfrentarse de nuevo a la realidad.
Hoy nos dice la alcaldesa a través de un medio de comunicación que,
«Las obras de la depuradora se recibieron en malas condiciones».
¿Por qué ahora? Máxime, cuando ella -en su anterior etapa de regidora-
no se dignó contestar a un solo escrito de cuantos presentamos
denunciando este tema. ¿Por qué en el último Pleno de la Corporación
tampoco se dijo nada de lo que ahora se dice? Pues la explicación es muy
sencilla, desde entonces tiene sobre su mesa la comunicación de que la
Confederación Hidrográfica del Norte ha abierto expediente sancionador
contra el Ayuntamiento de Villablino por vertidos de aguas residuales,
procedentes de la red de saneamiento al río Sil.
Y ahora resulta que la solución nos la traerá el
presidente de la Confederación. Cuando todo el mundo sabe que esta obra
es una chapuza. Lo sabía Murias que arrogantemente despreció los
informes de los técnicos municipales, aunque es probable que
la oposición lo ignorara porque estaba en la inopia. Pero desde la
primavera de 2005, Los Verdes de Europa no hemos cesado de
repetirlo. La respuesta invariablemente la misma. El silencio.
Pues nada, a esperar el resultado de esa importante
visita. Y sobre todo, esperar a conocer esa propuesta que se ha
presentado para solucionar el problema. Porque nosotros, al menos, no
teníamos ni noticia. Como también seguimos esperando que se "revise"
esa tasa injusta que se aplica por un servicio que no se presta en
las debidas condiciones.
Es necesaria mucha tenacidad y no pocas convicciones para
seguir peleando en este Ayuntamiento, con una clase política que ha
hecho de la mentira un dogma de fe. Van a tener razón aquellos que
aseguran que de Laciana se fueron las merinas y quedaron los borregos.
Una idea que también debe compartir una cierta clase política, de otro
modo trataría a los ciudadanos con mayor respeto.
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