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AMPLIACIÓN
DE "EL FEIXOLÍN"
30/04/2010
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Si el empresario amigo del presidente del Gobierno y
de la clase política en general, Victorino Alonso, logra
su objetivo de continuar explotando "El Feixolín", para él será un gran
éxito en el plano personal. En el empresarial se da por hecho. Un éxito,
del que en primer término es responsable la sociedad lacianiega en su
conjunto. Pues políticos como Pedro Fernández (antes PSOE y ahora
PAL), Guillermo Murias (IU) o Ana Luisa Durán (PSOE),
jamás hubieran actuado como lo han hecho, si en frente hubieran tenido a
una ciudadanía dispuesta a defender el legado recibido de sus
antepasados. Y sobre todo, con unos ciudadanos dispuestos a defender su
propia dignidad.
Sin la colaboración activa y necesaria de estos
políticos todo se hubiera venido abajo. Por ejemplo, las Juntas
Vecinales no hubieran firmado en barbecho la espoliación de los montes
de utilidad pública. Y la Fundación Carballo probablemente tampoco. Como
tampoco la Delegación de la Junta de Castilla y León en León, habría
actuado con la irresponsabilidad que lo ha hecho, a sabiendas de que las
fuerzas políticas y sindicales lacianiegas, en el peor de los casos
mirarían para otro lado. Como así ha sido. Y en el mejor ya
sabemos que siempre se han inclinado a favor del depredador infractor.
Tampoco la Justicia hubiera mostrado la benevolencia
que ha mostrado. Basta recordar que todas sus sentencias han acabado
siendo papel mojado. Ni se han paralizado las explotaciones, ni se ha
restaurado la legalidad, ni ha pagado las sanciones que le han sido
impuestas, ni nada de nada. La Justicia ni siquiera ha logrado que
Victorino Alonso declare como imputado en el Juzgado de Villablino.
Y después nos piden a los ciudadanos que respetemos la independencia de
la Justicia. En fin, seguro que si en vez de ser Victorino Alonso
hubiera sido cualquier otro pobre diablo, hace tiempo que habría dado
con los huesos en la cárcel. El descrédito de la Justicia se lo ganan a
pulso sus señorías. Que junto con los políticos ya empiezan a ser
considerados por la ciudadanía como un problema.
A lo largo de estos años lo hemos repetido en
multitud de ocasiones y lo reiteramos de nuevo, Victorino Alonso
no es en absoluto el principal responsable de la devastación y ruina de
Laciana. Si actúa al margen de la legalidad es porque se lo consienten.
Y hasta lo amparan y lo protegen. Todo eso de Vito Carbone y
gilipolleces por el estilo está muy bien, pero cuando se trata de dar la
cara ya se ve donde está cada uno. Instalado confortablemente frente al
ordenador todos somos muy valientes, pero si hay que salir a la calle o
subir a parar las máquinas ya es harina de otro costal. La ventaja de
los pueblos es que todos nos conocemos. Y todos podemos poner nombres y
apellidos al esquirol, al chaquetero, al cínico, al embustero y hasta al
delincuente. Que también los hay. Y hasta con mando en plaza. Laciana
tiene exactamente lo que se merece. No le demos más vueltas. Ninguna
institución ni poder establecido se enfrenta a un pueblo que defiende la
legalidad.
Hemos subido a la explotación y ahí te
dejamos algunas fotografías para que puedas admirar las magníficas
restauraciones llevadas a cabo. El Oso Pardo y el Urogallo
Cantábrico están encantados. Palabra de Palomero.
Fotografías
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