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La portavoz socialista en el ayuntamiento de Villablino, Ana Luisa
Durán, convocó ayer a los medios informativos, para contarnos lo
mismo que contó en el último pleno de la corporación y que desde
entonces repite periódicamente. Es decir, que su rueda de prensa se
enmarca dentro de los actos de precampaña.
Ana Luisa se queja de que Murias le administra ahora la
misma medicina que ella administró a la oposición y a la ciudadanía en
general, en su corta etapa de alcaldesa. Dice que el alcalde no le
facilita información y que se está obstaculizando su labor de oposición.
Y hace votos para que la situación cambie.
Los Verdes también hacemos los mismos votos por el cambio, pero no con ella al
frente del ayuntamiento. Porque su actuación ha sido muy parecida a la
de Murias.
Hemos de recordarle, que durante el período en el que presidió la
corporación, no contestó ni un solo escrito de denuncia o solicitud de
información, de cuantos hemos presentado Los Verdes. Por ejemplo, en el
tema del agua o el de los lodos de la depuradora o sobre el asunto del
Lavadero de MSP. De manera que ya está bien de demagogia. Ella es la
menos indicada para dar lecciones de transparencia a nadie. Ni ella ni
su partido. En los períodos en los que el PSOE ha gobernado el
ayuntamiento, la información a la ciudadanía ha sido simple y llanamente
inexistente. Y la obstaculización de la labor de la oposición total.
Pero además, Ana Luisa Durán parece olvidar que fue desbancada
del sillón presidencial por su inconmensurable arrogancia y falta de
transparencia en su gestión. A espaldas de la oposición, de la Juntas
Vecinales y de todos los ciudadanos, guisó con su amigo Victorino
Alonso, un convenio absolutamente impresentable. Que como se
recordará, ponía a disposición del empresario 5 nuevas cortas a cielo
abierto. Y no contenta con eso, tiene en su haber el haber sido la
alcaldesa que ordenó el desalojo del público asistente a una sesión del
pleno de la corporación. La primera y la única vez que un hecho tan
insólito ocurría desde la instauración de la democracia.
Sus lamentos actuales no tienen ninguna credibilidad y sólo han de
considerarse como un mero acto de propaganda de cara a las próximas
elecciones municipales. Un acto que Ana Luisa repite con relativa
frecuencia, porque su concepción de la política es de puro escaparate.
Siempre va a rebufo de los acontecimientos. Los Verdes denuncian el
abuso del importe de la tasa por depuración de aguas y al día siguiente
convoca una rueda de prensa, para denunciar lo mismo. Los Verdes
denuncian que la coordinadora de la Feria Multisectorial es la hermana
de un concejal del PP y a renglón seguido ella pregunta en el pleno. Y
así, suma y sigue. Como casi siempre está en la inopia, practica el
oportunismo puro y duro.
En vez de marearnos tanto con sus innumerables ruedas de prensa, lo que
tiene que hacer, es mostrarnos el resultado de su trabajo. ¿Qué ha
dicho sobre los vertidos a los ríos? ¿Qué ha dicho sobre la tala de
robles en el castro de la Muela? ¿Qué ha dicho sobre las numerosas
infracciones urbanísticas que se han cometido y se siguen cometiendo en
el municipio? ¿Qué ha dicho sobre el problema que tienen los vecinos del
barrio del Azor de San Miguel? ¿O los de Caboalles de Arriba? Y así
podríamos seguir durante largo tiempo.
Ana Luisa Durán no ha estado a la altura de las circunstancias
como alcaldesa ni lo está ahora como portavoz de la oposición. Y,
además, es inadmisible que se queje del comportamiento del actual
alcalde, cuando ella se comportó de igual manera. Y cuando quiera
estamos a su entera disposición para debatir públicamente sobre todos
estos temas. O sea, que ya está bien de dar la tabarra. Entre ella,
Murias y Pastor no existen grandes diferencias. Su
comportamiento con la ciudadanía y su capacidad para solucionar los
graves problemas que tiene Laciana, han quedado ampliamente demostrados
con hechos.
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