|
|
AUTO DE LA FISCALÍA DE LA AUDIENCIA
PROVINCIAL DE LEÓN SOBRE EL FEIXOLÍN
30/09/2008
.JPG)
Comentar cualquier
resolución judicial siempre supone asumir un riesgo. En primer término,
porque siendo lego en la materia uno puede, como vulgarmente se suele
decir, meter la pata. Y en segundo término, porque puede ser objeto de
males mayores, aunque ya no exista en nuestro Código Penal el delito de
desacato. Y sino que se lo pregunten a aquel alcalde de Jerez que a
punto estuvo de dar con sus huesos en la cárcel. Seremos, pues,
sumamente prudentes.
En este
Auto que ha dictado
la Fiscalía de la Audiencia Provincial de León, sobre El Feixolín hay
algunas cosas que nos sorprenden sobre manera. Por ejemplo, el apartado
a). Si bien se reconoce, como no podía ser de otra manera, que MSP
se extralimitó con respecto a la superficie que tenía autorizada para
"depositar residuos con motivo de la restauración que se está llevando a
cabo". Esto no es exactamente así. En El Feixolín es público y
notorio que jamás se ha dejado de explotar. Lo de la restauración sólo
ha sido un subterfugio de la MSP. Y si los servicios de la Junta de
Castilla y León han informado de lo contrario, han simple y llanamente
mentido.
En el apartado b) se reconoce la existencia de la
pista, pero se afirma que "ésta no fue utilizada para el transporte,
sino para evitar desprendimientos". Suponemos que así se lo habrá
contado MSP a los técnicos informantes, pero la realidad es bien
distinta. La pista se ha abierto para facilitar el acceso de la
maquinaria que sigue ampliando la explotación. Y la imagen que
acompañamos así lo demuestra. Consiguientemente, la Fiscalía ha dado por
buena una información que es rigurosamente falsa.
Y el apartado C), éste ya es para nota. O sea, que
la escombrera no "afecta de forma grave al equilibrio de los sistemas
naturales o a la vida de las especies que habitan en la zona referida".
Efectivamente, resulta muy difícil hacerse una idea del desastre sin
haber visitado la zona antes. Bajo esa escombrera han quedado sepultados
cientos o miles de robles. Además, de otras muchas especies vegetales. Y
no hace falta ser un experto para saber que ahí también había vida de
otras especies animales. Algunas se habrán salvado relativamente si han
podido mutar y otras habrán simplemente desaparecido.
En resumen, que el auto - con todos los respetos -
no hay por donde cogerlo. Eso sí, nos ofrece la posibilidad de denunciar
el caso ante los tribunales. Para ese viaje no necesitábamos alforjas.
En cambio, sí creíamos que la Fiscalía de Medio Ambiente vigilaba más de
cerca las denuncias que le llegan. En este caso, al menos, no parece que
se haya puesto demasiado empeño. En fin, aunque no nos lo creamos del
todo, no hay más remedio que seguir confiando en la Justicia. No vaya a
ser que de denunciantes pasemos a ser denunciados. De todos modos, os
recomendamos que leáis atentamente el auto. Quienes conozcan el paraje
comprobarán que nuestra sorpresa, por no decir irritación, está más que
fundamentada.
Auto
de la Fiscalía
Inicio
|