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También en
política, el que no cojea renquea.
Hoy se queja públicamente y
amargamente la Concejala de Sanidad, Olga Santiago, de que
la Junta de Castilla y León no le hace ni puñetero caso. No sólo porque
incumple lo acordado, sino que ni siquiera contesta a los escritos que
le envía el Ayuntamiento de Villablino. Esto es en sustancia lo que nos
dice, para justificar el caos que a diario se origina en las
inmediaciones del centro sociosanitario por la falta de aparcamiento.
Probablemente ahora experimente la
frustración y el cabreo que el silencio administrativo provoca. Los
Verdes de Europa venimos padeciendo estas desventuras desde
hace tres años. Contadas son las ocasiones en las que las autoridades
municipales se han dignado en contestar a nuestros escritos. Tampoco los
ciudadanos suelen tener mejor suerte. Y si no que se lo pregunten a los
vecinos del barrio del Azor de San Miguel, a los de Caboalles de Arriba
o a esa vecina, que atónita ha comprobado como MSP intentaba desposeerla
de su finca en el barrio de Los Vallines.
Y con esto no justificamos en modo alguno la
actitud de la Junta de Castilla y León. Al contrario, la censuramos.
Porque al igual que el Ayuntamiento de Villablino o cualquier otra
Administración Pública, su primera obligación es estar al servicio de
los ciudadanos. Lo que sucede, es que los políticos olvidan con
demasiada frecuencia esta obligación y acaban interiorizando que los
únicos dueños de las instituciones son ellos. Bien conocido es el dicho
de que a la oposición ni agua. Un comportamiento, que por desgracia,
suele ser habitual en la mayoría de centros de poder emanados de la
voluntad popular. Lo que significa que nuestra democracia aún renquea en
muchos aspectos. Y sobre todo, denota una falta de cultura democrática.
Y lo peor, es que salvo raras excepciones, muy pocos son los políticos
dispuestos a realizar ese aprendizaje. Llámese instrucción cívica o
educación para la ciudadanía, lo cierto es que no pocos políticos
deberían comenzar por ahí, en vez de buscar la foto a diario.
Y puestos a hablar de caos, en este
Ayuntamiento andamos sobrados, pero aún falta la primera vez que el
Equipo de Gobierno haya convocado a la oposición para abordar ni uno
solo. No basta con enumerarlos por vía de prensa, hay que hacer algo
más. Como por ejemplo, dar soluciones y establecer plazos. Y eso es lo
que no se está haciendo. Sólo cuando surge el problema se interviene a
salto de mata, con un parche por aquí y otro por allá, pero nunca
atacando la raíz del mal.
Que el Ayuntamiento no puede mantener la
plantilla de personal lo sabe hasta el más lerdo, pero nadie se atreve a
ponerle el cascabel al gato. Eso pasa por haber contraído tantas
hipotecas antes de las elecciones. Y así suma y sigue.
Con o sin aparcamiento, el centro
sociosanitario será siempre un problema para los ciudadanos. Porque ha
sido construido en el peor lugar que se podía elegir. Ni que lo hubiera
elegido el peor enemigo. Hoy se pagan las consecuencias. Sin embargo,
los promotores de tan brillante idea ufanamente presumen de ella. Y otro
tanto ocurre con la ubicación del tan ansiado como deseado y
fantasmagórico parador. El marco es desde luego incomparable. Es más, es
su primer atractivo.
Dicho esto, sólo nos queda darle la
bienvenida al club "Víctimas de la displicencia" a la Sra. concejala de
Sanidad. Ya verá que sensación tan plácida se siente cuando a uno lo le
hacen ni puñetero caso.
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