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SIGUEN MURIENDO CABALLOS
21/12/2009

Fotografías tomadas el domingo día 20 a la
entrada del pueblo de Orallo
Ha transcurrido un mes largo desde que se produjeron
las
primeras muertes
de caballos en Laciana y seguimos sin conocer las
causas. El Jefe del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de
León, Fidentino Reyero, avanzó en un primer momento la posibilidad de
que la causa fuera debida a una intoxicación alimentaria. Sin embargo,
en la reunión que mantuvo con los ganaderos de Laciana
el pasado día 9,
afirmó que la causa era la rabdomiolisis.
Lo cierto es que siguen muriendo caballos sin que
aparentemente nadie pueda evitarlo. Este fin de semana ha sido una
verdadera hecatombe. Más de una quincena.
Obra en nuestro poder el Informe Clínico realizado a
un caballo hispano-Bretón de 2 años de edad, afectado por esta
misteriosa enfermedad y que de momento parece haber salvado el pellejo.
Dice el informe que "en el examen musculo-esquelético se observó
ligera atrofia de grandes grupos musculares". "En la bioquímica
sanguínea (perfiles muscular, hepático y renal) se detectaron niveles
ligeramente incrementados de la enzima ATS (468 UI/L). Y el informe
concluye que se ha diagnosticado "miositis de origen no determinado
en fases terminales de curación ... Dicho informe ha sido elaborado
por la Fundación Hospital Clínico Veterinario de Castilla y León.
En
todo este misterio lo que más incomprensible es la actitud del Servicio
Territorial de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León en
León. Primero, reaccionó tarde y mal y después lo único que ha hecho es
enredar la madeja y crear confusión. Desde el pasado día 9 no se ha
vuelto a manifestar. Su máximo responsable despachó la reunión de
Villablino, recomendando a los ganaderos inyecciones de selenio y hasta
hoy. Sin embargo, algunos veterinarios han considerado esta medida
inadecuada. Y hasta hay quien la considera una salvajada. Sea como
fuere, algunos ganaderos han seguido los consejos de Fidentino Reyero y
el resultado no ha sido plenamente satisfactorio. Ese mineral
antioxidante que debía aportar equilibrio al cuerpo de los maltrechos
animales, ha provocado daños colaterales como los que se pueden apreciar
en esta imagen. En los caballos inyectados con selenio aparecieron
abscesos de importantes proporciones. Cierto es que los caballos no se
han muerto, pero también siguen vivos otros muchos que no han recibido
ese tratamiento. Nuestra impresión es que Fidentino Reyero, al igual que
el resto, no tienen ni la menor idea de las causas que están provocando
esta hecatombe equina.
El ayuntamiento, que en este asunto está bastante
fuera de juego, lo que sí podría y debiera hacer porque es su
obligación, es velar porque se cumplan los protocolos sanitarios
establecidos para estos casos. Lo que no puede ser - y menos sin saber
si la enfermedad puede contagiarse a otras especies - es que los
caballos muertos estén tirados en cualquier sitio. Como es el caso del
que hemos fotografiado en Orallo. Que está en una finca colindante con
la carretera de acceso al pueblo (barrio de los Cuerteles) y sin ningún
tipo de protección, para evitar que perros y otras especies se coman sus
vísceras, como es el caso. Lo que está sucediendo en este ayuntamiento
es cada día más vergonzoso.
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