|
|
EL CONCEJAL CASTRO
Y LA TASA DE GERSUL
15/12/2009
La
actuación del consorcio provincial que gestiona la recogida y
tratamiento de los residuos sólidos urbanos está siendo cada vez más
cuestionada. Tanto es así, que hace unas semanas la presidenta de la
Diputación, la popular Isabel Carrasco, se vio obligada a tener que dar
la cara, reconociendo que se "ha llegado a un punto en que tenemos
que tomar una solución urgente para encauzar las cosas". Propuso
incluso "paralizar la tasa de 2009 de Gersul y devolver los recibos
de 2009 que ya se han cobrado a los cuidadnos". Lo que da una idea
de la magnitud del desastre. Y eso que cuando realizó estas
declaraciones todavía no había estallado el conflicto laboral que
recientemente originó esa huelga de los trabajadores del CTR. Y en la
que el ayuntamiento de Villablino tuvo un comportamiento de esquirol
deplorable.
Pues bien, en ese consorcio denominado GERSUL y en
representación de la Mancomunidad de la Montaña Occidental, ocupa un
puesto el concejal socialista del ayuntamiento de Villablino, Manuel
Castro. Sí, el polivalente y versátil edil también está aquí. Ya hemos
perdido la cuenta de sus innumerables cargos. Eso sí, los desempeña
todos con gran brillantez y eficacia. No sale de un berenjenal y ya está
metido en otro.
En el caso de GERSUL por ejemplo, todo parece indicar
que asiste a las reuniones como convidado de piedra. Lo que ignoramos es
si también renuncia al cobro de las dietas. Recientemente y según su
propia confesión pública, hemos sabido que se abstuvo en la votación que
decidió la descomunal subida de las tasas. Según la denuncia formulada
por Federación Leonesa de Empresarios, hasta del 384% en algunos casos.
De ahí la oleada de protestas que se ha originado con motivo de la
puesta al cobro de la tasa de 2009. Eso sí, salvo en el ayuntamiento de
Villablino. Aquí ya casi nadie protesta por nada. Salvo los de siempre,
claro está. Y éstos no merecen que el concejal Castro malgaste su
valioso tiempo ofreciéndoles una explicación.
Claro que en materia de explicaciones no se puede
decir que Castro sea, dicho coloquialmente, un lince. Y si no que se lo
pregunten a sus compañeros de la Mancomunidad. Después de la reunión en
la que se acordó la subida de marras, éstos requirieron a Castro para
que explicara las razones por las cuales se había abstenido. Entre
balbuceos y confusas explicaciones nadie logró enterarse de gran cosa.
Lo que en realidad ocurrió, es que una vez más, Castro llegó con los
deberes sin hacer y optó por la abstención. Que es lo que se suele votar
cuando uno no tiene ni pajolera idea del tema. El problema es que
comportamientos de esta naturaleza son demasiado frecuentes en el
ayuntamiento de Villablino. Quizá por eso a Laciana le va tan bien.
Cacerolada Republicana
Inicio
|