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LOS VERDADEROS CULPABLES
DE LA BARBARIE
13/02/2010
Ya
sabes lo que dice el viejo proverbio oriental, que cuando el sabio
señala la luna, el necio mira el dedo. Ojo avizor no vaya a ser que
nosotros también acabemos como el necio. Victorino Alonso, al
menos en Laciana, si ha hecho lo que ha hecho y sigue haciendo, es
simplemente porque le han dejado y porque ha tenido colaboradores
necesarios. Unos muy activos, otros activos y otros pasivos. Pero todos
le han sido muy útiles y necesarios. Empezando por todos los prebostes
municipales y acabando por los sindicalistas liberados y agradecidos. Y
en medio de esa coalición, una sociedad lacianiega bastante poco comprometida,
amodorrada, muy pusilánime y acojonada hasta el tuétano.
Con una realidad diferente, ni Guillermo
Murias, ni Ana Luisa Durán, ni Eduardo Fernández ni María Santísima se
habrían atrevido a ponerle el cascabel al gato. O sea, a concederle a
Victorino todo lo que solicitaba y hasta lo que no solicitaba. A
todos estos son a los que hay que señalar con el dedo cada vez que nos
los cruzamos. Porque ellos son los verdaderos responsables - junto con
los lacianiegos que siempre están agazapados detrás de la sebe - de que
Victorino haya reventado las montañas. ¡ Ojo, pues, porque esta barbarie no
empezó ayer ! No vaya a ser que nos caigamos ahora del guindo. Que la
broma de esta panda lleva
más de una década arrancándole las entrañas a esta tierra. Y aquí siempre
protesta el mismo puñado. Y antes que Victorino un tal Alfonso García
Argüelles, fue el precursor. Gracias, una vez más, a todos esos sindicalistas y políticos
de media polaina, que sin saber hacer la o con un canuto han vivido del
cuento casi toda su vida laboral. Guillermo Murias y Pedro
Fernández son claros ejemplos. A ellos dos han picado carbón para
parar un tren. En sueños, claro está. Cuentan que ambos sólo acudían al tajo para actualizar el promedio. Y que casualidad que los dos hayan
acabado siendo alcaldes y compartiendo en más de una ocasión mesa y mantel
con Victorino. Por ejemplo, en Molinaseca. Tierra de botillos por
cierto. Hasta igual vienen de ahí los del día del homenaje de marras.
Que la Casa de León en Madrid homenajee al
sujeto no deja de ser una anécdota. Una futileza en comparación con lo
que está sucediendo en Laciana. Aquí, parece ser, que es uno de los mecenas
de la UNED y nadie se rasga las vestiduras. La Casa de León en Madrid hace tiempo
que es la sombra de lo que fue. Le pasa como al Casino de Villablino,
igualito. Con la llegada de la democracia todo se ha venido abajo. Hasta
la alta alcurnia. La Casa de León sobrevive gracias a instituciones
como la
Diputación de León, algunos ayuntamientos, Junta etc. Y, además, que nadie dude
de que el homenajeado también soltará la pasta. O sea, que todo está
perfectamente calculado. Publicidad pagada.
Nosotros no tenemos nada que objetar en
contra de quienes tengan la intención de ir a Madrid el día de autos y
montar la de San Quintín o hasta donde les dejen. Pero por experiencia
podemos decirles que es mucho más eficaz concentrase frente al
Ayuntamiento de Villablino o ante la Delegación de la Junta de Castilla y
León en León, por ejemplo. Porque los políticos no soportan que se les
señale con el dedo de la culpabilidad y menos que las algaradas contra
ellos sean aireadas por los medios de comunicación.
Esta barbarie contra la que muchos
protestamos y por la que algunos hasta deambulamos por los juzgados,
tiene nombres y apellidos. Y en esa lista, el de Victorino Alonso
es el último. De ahí la metáfora del viejo proverbio oriental.
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