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Nunca la montaña leonesa ha estado más amenazada ni ha corrido mayor
peligro que en este momento. En Laciana son las explotaciones de carbón
a cielo abierto las que están destrozando ese valioso patrimonio natural
y poniendo en peligro la pervivencia de especies animales y vegetales de
incalculable valor. Y por ende, la supervivencia de toda una comarca.

En Babia es un descabellado e insensato proyecto de autovía el que puede
acabar con uno de las parajes más singulares y míticos de la montaña
leonesa. Por fortuna, ante tamaña barbaridad, los ayuntamientos de
Cabrillanes, San Emiliano y Luna están haciendo causa común con
asociaciones, plataformas y otros colectivos ecologistas que consideran
esta infraestructura como una verdadera catástrofe. Pero será necesario
el esfuerzo de todos para impedir esta amenaza que se cierne sobre
Babia, Luna y Laciana.

Como catástrofe sería la construcción de la línea eléctrica
Sama-Velilla. Sobre la cual acaba de pronunciarse de forma escandalosa
el Consejo de Ministros, pese a los compromisos adquiridos por el hoy
portavoz del grupo socialista en el Congreso de los diputados en la
reciente campaña electoral. Pasada la contienda comprobamos que los
compromisos del Sr. Alonso no tenían otra finalidad que embaucar a los
leoneses para conseguir su voto. Una vez conseguido, su comportamiento
no se diferencia en absoluto de esa clase de políticos que afirman una
cosa en público y después hacen justo la contraria. Esa supuesta
modificación de trazado que ahora se nos anuncia no es más que otro
brindis al sol. Un engaño más. Y después se extrañan de la poca
solvencia de la clase política. Comportamientos de esta naturaleza son
precisamente lo que la hacen insolvente.

Y contrariamente a lo que algunos pudieran pensar, como consecuencia de
la sentencia del Tribunal Superior de Castilla y León, la amenaza sobre
San Glorio sigue estando ahí. Que nadie piense que los especuladores han
tirado la toalla. En modo alguno. Máxime, contando con apoyos tan
importantes como el de Junta de Castilla y León, diversas Diputaciones y
Ayuntamientos, sin olvidar a los dos grandes partidos, PP y PSOE.
Todas estas amenazas más la destrucción que ya está en marcha, deberían
ser suficientes para que los defensores de la montaña leonesa fuéramos
capaces de aparcar nuestras diferencias y unir nuestras fuerzas con el
único objetivo de preservar y poner en valor el valioso legado natural
que hemos recibido. Ese es el verdadero desarrollo sostenible y todo lo
demás es destrucción y desolación de la que sólo sacarán provecho unos
pocos.
Villablino puede ser este fin de semana un magnifico lugar de encuentro
para demostrarles a todos esos depredadores, que la montaña leonesa
también tiene muchos defensores dispuestos a librar batalla para que no
se consumen más agresiones. El espacio que no ocupemos nosotros lo
ocuparán nuestros adversarios. Cuya causa, es sin duda, mucho menos
altruista y noble que la nuestra.
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