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EL AYUNTAMIENTO
SIGUE CONTAMINANDO
Desde hace cuatro años de
nada han servido las denuncias ni las sanciones económicas impuestas al
Ayuntamiento por vertidos de aguas residuales a los cauces de los ríos.
La situación no ha cesado de empeorar y es cada vez más escandalosa.
17/02/2009
En
mayo próximo se cumplirán cuatro años desde que por primera vez
denunciamos las enormes carencias de los dos principales emisarios que
conducen las aguas residuales hasta la Planta Depuradora. Es decir, el
de la zona de Villaseca y el de la de Caboalles. La reacción del Equipo
de Gobierno de entonces consistió en negar la mayor. Con posterioridad y
ante la evidencia de las pruebas gráficas que presentamos, se trató de
minimizar el problema. Y de ahí se pasó a la descalificación. Con
nuestras denuncias lo único que perseguíamos era crear alarma social y
adquirir notoriedad.
En buena lógica cabía pensar que pese a los
desmentidos oficiales, los gestores municipales tomarían alguna medida.
O simplemente reconocerían que esas dos obras no se ejecutaron
correctamente. Pues bien, nada de eso se produjo y la situación no cesó
de empeorar. También cabía esperar que el nuevo Equipo de Gobierno
surgido de las pasadas elecciones municipales mostraría algún interés
por solucionar este problema. En unos meses se cumplirán dos años desde
que tomó posesión y nada, absolutamente nada se ha hecho para remediar
el problema. Ni siquiera la vergonzante sanción económica impuesta por
la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, como consecuencia de nuestra
denuncia, ha tenido el menor efecto. Sin embargo, los ciudadanos siguen
abonando la tasa por depuración de aguas residuales. Que en definitiva,
es lo único que le importa a este Equipo de Gobierno. Aun cuando en su
programa electoral figure la "revisión de tasas a la baja (vehículos
y depuradora). Los ciudadanos juzgarán.
Para
que no haya dudas, por enésima vez hemos vuelto a tomar fotografías en
distintos puntos de esos dos emisarios (Villaseca, Rioscuro, Villablino
y Caboalles de Abajo) y aquí están los resultados. Gran parte de esas
aguas residuales van directamente a los cauces de los ríos antes de
llegar a la Planta de Depuración. Como el Ayuntamiento sigue haciendo
caso omiso de nuestras denuncias, es evidente que no nos deja otra
solución que recurrir nuevamente a la Confederación. Y eso es lo
que haremos en esta misma semana. Y hemos de dejar constancia que no lo
hacemos para que se le impongan al Ayuntamiento nuevas sanciones
económicas, sino para que la Confederación le obligue a solucionar
definitivamente este grave problema de contaminación. Tampoco
descartamos la posibilidad de recurrir a la vía judicial y denunciar la
comisión continuada de un posible delito contra el medio ambiente. Desde
luego, lo que no estamos dispuestos es a seguir tolerando esta
escandalosa situación.
No es serio ni responsable estar un día sí y
el otro también anunciado a bombo y platillo nuevos proyectos y tener
los servicios básicos en un estado de abandono total. Aún cuando la
depuración de las aguas residuales no obedezca - por motivos culturales
y sociales - a una demanda de la ciudadanía, los responsables políticos
tienen la ineludible obligación de velar por la salud y la higiene de
los ciudadanos y la preservación de los ecosistemas. Un Ayuntamiento no
puede comportarse como un vulgar depredador más. Ni tiene que actuar
bajo la presión de la denuncia o de la sanción económica. Tiene que
cumplir con sus obligaciones que es justo lo que no viene haciendo desde
hace años. En vez de tanta propaganda oficial y tanto despilfarro en
guías turísticas engañosas, lo que tiene que hacer es afrontar la
realidad. De lo contrario otros se encargarán de hacerlo en su lugar. Y
esa realidad hoy todos sabemos que es calamitosa desde el punto de vista
medioambiental, por más que nuestros gestores públicos pretendan
ocultarla. De ahí que el único recurso que nos quede sea el de la vía
judicial. Lo que no deja de ser preocupante. Que después de 30 años de
ayuntamientos democráticos aún estemos ahí, denota cuando menos un gran
déficit democrático y no poca ineficiencia de una clase política que
sólo tiene como objetivo perpetrase en el poder el mayor tiempo posible.


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