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El agua de esta balsa alimenta la
captación del abastecimiento público de Villablino
Cada litro de agua contaminada que se vierte significa la
pérdida de cien litros de agua potable, según un exhaustivo estudio
realizado por la organización Greenpeace. El deterioro de la
calidad del agua supone no sólo un grave problema ambiental, sino
también económico y social.
En el municipio de Villablino, la gestión de la calidad
de las aguas es algo más que una asignatura pendiente. Es una muestra de
irresponsabilidad temeraria por parte de los gestores municipales. Desde
la primavera de 2005, Los Verdes no hemos cesado de exigir que el
ayuntamiento lleve a cabo la realización de análisis químicos de las
aguas del abastecimiento público. Sin embargo, tanto la ex alcaldesa
Ana Luisa Durán como el alcalde actual, Guillermo Murias, ni
siquiera se han dignado en contestar a nuestros escritos de denuncia. Lo
único que han hecho, es acusarnos de crear alarma social.
Pero son innumerables las pruebas que acreditan que las
aguas de Laciana, no reúnen los mínimos exigidos por los estándares
mundiales en materia de calidad. En estas circunstancias, no es extraño
que un profesor de la Universidad Carlos III, haya aseverado
después de ver las imágenes, que "esto ya no ocurre ni en Perú".
O que recientemente, el secretario del Comité de Peticiones de la UE,
nos haya preguntado al contemplar los vertidos procedentes de El
Feixolín al río de Orallo, ¿ si todo esto está sucediendo en un país
de la UE?
Y eso que sólo han visto una parte. Pues el
río de Caboalles está en idénticas condiciones. Y las imágenes de los
limos del pantano de Las Rozas, en época de estiaje, son aterradoras. Su
color rojizo testimonia de la fuerte concentración de sulfuro de hierro
que las aguas transportan. No en vano, el profesor Javier Castroviejo
nos alertó hace ya tiempo, del grave riesgo de contaminación de toda la
cuenca del Sil.
Un peligro, que sin embargo, no parece preocupar lo más
mínimo a todos los alcaldes afectados. Al menos, hasta ahora, ninguno la
ha mostrado públicamente. Quizá porque en buena medida ellos son los
principales responsables. Y todos ellos están más preocupados por su
futuro político que por los problemas ambientales o por la salud
de sus conciudadanos.
Los Verdes hemos alertado a la población sobre los
riesgos que está corriendo. Y hemos constatado que nuestra campaña no ha
caído en saco roto. La afluencia a las fuentes públicas, supuestamente
no contaminadas, es cada día mayor. Pero no basta con mostrar una
actitud individual, por muy responsable que sea, hay que ir algo más
allá. Exigiendo al ayuntamiento la realización de los análisis químicos
y su publicación. Y también, exigirles a los diferentes medios de
comunicación, un mayor grado de implicación del que están teniendo en
este asunto.
Está muy bien que se ocupen de los avatares diarios de
los políticos y de sus cursilerías, pero el principal problema de
Laciana no es ese. Son sus aguas y los efectos que a medio y largo plazo
tendrán sobre la salud de los habitantes de esta comarca.
Un extremo que Los Verdes también hemos planteado a los
responsables sanitarios de la zona, pero que de momento no ha tenido el
menor resultado tangible. Eso sí, recomiendan a sus pacientes que no
tomen agua del abastecimiento público. Pero tampoco van más allá. Quizá
para no enfrentarse a sus superiores y comprometer su futuro
profesional. En fin, ellos son los que tienen que establecer los límites
de su conducta deontológica.
Tampoco la Confederación Hidrográfica del Norte parece
estar muy preocupada por la cuestión. En su poder tiene varias
denuncias, acompañadas de pruebas gráficas, a las que ni siquiera se ha
dignado acusar recibo. En cambio, si tenemos constancia de que el
Juzgado de Villablino está tramitando nuestra denuncia. Sólo cabe
esperar que no se demore demasiado.
El próximo jueves se celebra el día mundial del agua, el
Parlamento Europeo y el Consejo van a exigir de nuevo a los diferentes
países miembros, que hagan cumplir La
Directiva de Aguas 2000/60/CE.
Seguro
que también ese día, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona,
nos recuerda lo importante que es para nuestro planeta, el
aprovechamiento racional de sus recursos. Y puede - aunque será difícil
- que hasta Murias, Durán y Pastor nos glosen las virtudes
del desarrollo sostenible. Pero mientras tanto, se siguen comportando
irresponsable y temerariamente con los lacianiegos.
Primero haciendo oídos sordos ante las denuncias y después engañando a
la ciudadanía, asegurando que las aguas de Laciana son de calidad. Bien
es cierto, que desde el despacho del ayuntamiento o desde la cafetería
es difícil tomar conciencia de la realidad que les rodea. Y como prueba,
tomaremos su comportamiento en el tema de las balsas de Sosas. Para
algunos han empezado a existir el día que Los Verdes publicaron por
primera vez las fotos en esta página. Llevan diez años vertiendo sus
aguas contaminadas al río de Sosas, pero nadie conocía su existencia. Y
estos son los que pretenden convencernos ahora - en víspera de unas
elecciones - de que todo su tiempo y preocupación, se lo dedican a los
ciudadanos.

Balsa de decantación en el braña de
San Miguel (sus aguas vierten al río)
Seguro que tampoco han visto esta balsa ni otras muchas que existen
alrededor de la gran obra de Victorino Alonso, pero ahí están. Y
todas ellas contaminan los ecosistemas asociados al agua. Como son
los ríos, humedales etc. Todos ellos de vital importancia para nuestra
salud.
La solución a este grave problema, prescindir cuanto antes de todos
estos políticos irresponsables y temerarios. Sin ellos en el poder, no
duden de que Victorino Alonso dejará de acampar a sus anchas. Por
eso, como muy ingeniosamente dijo el eurodiputado Verde, David
Hammerstein recientemente en Villablino, "el próximo día 27 de
mayo o VICTORIA (de los Verdes) o Victorino. Esa es la
disyuntiva de estas elecciones municipales.
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