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DOCUMENTOS PARA EL DEBATE /01
Introducción
Los Verdes siempre hemos huido de aquellos escépticos que han querido
contagiarnos con la falsa idea que pretende acuñar, que en Laciana las
cosas han sido así porque no podían ser de otra manera.
Instalarse en esta actitud vital hubiera sido una perversión. Y eso es
precisamente lo que han hecho quienes nos han gobernado durante los
últimos 20 años. En ocasiones por pusilanimidad, por sometimiento, por
interés o simplemente por incapacidad, lo cierto es que han pervertido
la vida democrática de la comunidad lacianiega.
Hoy el desencanto de los ciudadanos es palpable. Para la gran mayoría,
los políticos son todos iguales. Por eso están convencidos de que con
unos o con otros sus condiciones de vida no van a variar
sustancialmente. Nosotros intentaremos convencerlos, a lo largo de los
próximos meses, de que están equivocados.
Y
en esta ardua, pero apasionante tarea, vamos a intentar no estar solos.
Vamos a esforzarnos para conseguir que los lacianiegos, al menos
aquellos que lo deseen, recobren una cierta ilusión. Y sobre todo, para
que ejerzan como ciudadanos informados, críticos y responsables. En
definitiva, que participen con nosotros en la construcción de su propio
futuro. O lo que es lo mismo, el futuro de Laciana.
Breve referencia
histórica
Esto no es un catálogo de conceptos y menos aún un manifiesto ideológico
que ha de ser tomado como dogma de fe, sino una reflexión serena y
realista sobre la deriva y la perversión de la democracia municipal
durante los últimos 20 años en nuestro municipio.
De la transparencia a
la opacidad
Las ansias de libertad después de una larga dictadura eran tan
comprensibles como legitimas. Sin embargo, no todos los políticos ni en
todos los ayuntamientos se interpretaron de la misma manera, después de
aquellas primeras elecciones municipales del año 1979.
En
Villablino sí hemos sido muy innovadores. Fuimos el único ayuntamiento
de la provincia de León y probablemente de los pocos de este país, en el
que realmente se pretendió que la Casa Consistorial fuera de cristal.
Inauguramos una especie de avanzadilla de lo que hoy se denomina
democracia participativa.
Para ello y esquivando las trabas de una ley heredada del régimen
anterior, ideamos una fórmula de participación ciudadana desconocida
hasta entonces en este municipio.
Al
finalizar cada sesión del Pleno de la Corporación Municipal, alcalde y
concejales permanecían en sus asientos y el público asistente tomaba la
palabra.
Un
ejercicio de lo más saludable desde el punto de vista democrático,
aunque no siempre resultaba agradable para los ediles. El alcalde y los
concejales se sometían así al control y a la crítica de sus
conciudadanos, que también formulaban propuestas y reivindicaciones.
Esta práctica obligaba a los representantes del pueblo a actuar con el
rigor y la prudencia que se le debe exigir a un representante de la
soberanía popular. En una palabra, se sentían controlados. Durante 8
años esta práctica se convirtió en norma general. Habíamos inaugurado
una fórmula de democracia participativa, quizá sin saberlo. Aun cuando
los ciudadanos, por imperativos legales, no podían participar ni en las
deliberaciones ni en las votaciones, con su presencia las condicionaban
de una manera innegable. En ocasiones determinante.
Un
ejemplo muy ilustrativo fue lo sucedido en el Pleno que debatió la
aprobación del proyecto para la construcción del polideportivo
municipal.
En
aquella sesión, los 5 representantes del PSOE, los 3 de independientes y
los 2 de UCD votaron en contra del citado proyecto. Sólo los 6 del PCE y
el representante de Independientes Ganaderos lo hicieron a favor.
Consiguientemente, el proyecto quedó rechazado, pero sólo durante unos
minutos. Pues el escándalo que se organizó en el salón fue tan
inesperado como sonoro. Lo que motivó que un representante de
independientes propusiera una segunda votación, alegando que no había
entendido correctamente el sentido de lo que se acababa de votar.
Naturalmente que lo había entendido perfectamente, pero se accedió a su
petición y la propuesta salió adelante por 10 votos a favor y 7 en
contra. Gracias a la protesta de los vecinos presentes en aquella sesión
se aprobó la construcción de la primera fase del Polideportivo
Municipal.
Pero esta incómoda participación ciudadana no era del agrado de todos
los grupos políticos. Por eso, en la primera ocasión que tuvieron la
cortaron de raíz. Esto ocurrió nada más llegar el PSOE al poder por
primera vez y siendo alcalde Jesús Fernández (año 1987). Desde entonces,
y ya han pasado 20 años, los ciudadanos jamás han vuelto a intervenir en
una sesión del Pleno de la Corporación Municipal. Ni siquiera IU,
heredera del PCE, restauró aquella práctica de participación ciudadana.
Pero aquella elite política no se limitó sólo a aquel recorte de la
democracia. En su haber tiene otros e igual de notables.
Quienes por razones de edad o de otra índole lo ignoren, tienen que
saber que hasta que el PSOE llegó al poder, las sesiones ordinarias del
pleno de la Corporación se celebraban con carácter mensual y las
extraordinarias cada vez que la situación lo exigía. Pues bien, por
voluntad de los 8 concejales socialistas y del único representante del
PP que los apoyaba, las sesiones ordinarias pasaron a celebrarse cada 3
meses. Y eso en el mejor de los casos. Porque también llegaron a
infringir su propio acuerdo en multitud de ocasiones, sustituyendo las
sesiones ordinarias por extraordinarias. De ese modo, se privaba a la
oposición de poder formular ruegos y preguntas o poder presentar
mociones de urgencia.
Hoy la situación sigue siendo muy parecida, por no decir igual. Incluso
se puede afirmar que con el paso de los años se ha ido deteriorando aún
más. Ahora es frecuente que transcurran varios meses sin que el máximo
órgano de Gobierno del ayuntamiento se reúna. Y en ocasiones, cuando lo
hace, el público asistente se convierte en un estorbo para el poder.
Como ocurrió el 18 de julio de 2005. Ese día y por primera vez en la
historia del municipalismo en Laciana, la alcaldesa Ana Luisa Durán
ordenó el desalojo del público asistente. Y hasta de los medios de
comunicación. Bien es cierto que con respecto a éstos últimos rectificó
al cabo de unos instantes, cuando se percató de la barbaridad que
acababa de cometer, pero su talante ya había quedado al descubierto.
Esta clase de políticos son un peligro para la democracia y las
libertades públicas. Y haríamos bien de no echarlo en saco roto para no
tener que lamentarnos algún día. Un político que actúa así una vez, es
capaz de repetir la misma hazaña cada vez que la dificultad lo agobie.
Pero tampoco se detuvo aquí el recorte de la participación ciudadana.
Otra singular actuación de los socialistas nada más llegar al poder,
consistió en suprimir el órgano mensual de información municipal. Es
decir, la revista Laciana Actualidad.
En
ella se publicaban los presupuestos, las tasas e impuestos, la plantilla
del personal y sus salarios así como los acuerdos de los órganos de
gobierno del ayuntamiento y diversa información de interés para los
ciudadanos.
El
PSOE se propuso instaurar la opacidad sobre la gestión municipal y lo
consiguió. Así nadie podía estar al día sobre la gestión municipal ni
sobre los desmanes cometidos por sus señorías. Y así empezó el
desbarajuste que hoy se conoce.
Porque contrariamente a lo que cabía esperar, la llegada en 1995 de IU
al poder, no supuso ningún cambio en este sentido. Guillermo Murias fue
un fiel continuador de esa política de opacidad que Pedro Fernández
había impuesto. Desde entonces hemos podido comprobar, que entre ambos
existían muchas más similitudes de las que cabía imaginar.
Los dos se han revelado como pésimos gestores y han manejado la mentira
y el engaño con gran maestría. No en vano, los dos atesoran una gran
experiencia en el mundo sindical, pero siempre en su lado más oscuro. La
connivencia que uno y otro han mostrado con el empresario ha llegado a
ser vergonzante. Para Pedro Fernández el cielo abierto era un balón de
oxígeno y para Guillermo Murias una necesidad. El caso es que los dos
pasarán a la historia como los alcaldes que auspiciaron y facilitaron
las ilegales explotaciones a cielo abierto que están asolando a este
Valle.
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