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Como ya hemos subrayado, el comienzo de Los Verdes está marcado casi
exclusivamente por la defensa del medioambiente. Esa será su principal
seña de identidad durante mucho tiempo. Incluso hoy día, aún existe una
tendencia bastante generalizada e interesada en encasillar a Los Verdes
en ese reducido espacio. Sin embargo, el proyecto político de Los Verdes
es bastante más amplio y enormemente más ambicioso.
A comienzos de la década de los 90, en aquellos países de nuestro
entorno, donde el partido ha logrado un grado de desarrollo y
consolidación social e institucional importante, la evolución de Los
Verdes no siempre será entendida y menos aún asumida, por un sector de
quienes se proclaman miembros de la familia ecologista. En algunos
casos se producirán fracturas que aún no se han logrado restañar, entre
quienes son partidarios de la especialización en todo lo relacionado con
la defensa del medioambiente y quienes creen que esa defensa pasa por
ampliar su campo de acción.
Para éstos últimos, la defensa del medioambiente y la creación de una
conciencia medioambiental, no puede ser concebida sin tener en cuenta
aspectos fundamentales, como la democracia, las cuestiones sociales,
la salud etc. De ahí, que en los programas de Los Verdes aparezcan
por primera vez temas como el racismo, la paridad entre hombres y
mujeres, la pobreza, los problemas de los sin papeles o la vivienda
entre otros. Temas que progresivamente irán siendo recuperados por
los partidos tradicionales. Esencialmente por los de izquierdas, pero
también por los de derechas. Hoy todos han incorporado, más por
oportunismo que por convicción, estos temas a su proyecto político.
Conscientes de que la preocupación por la ecología tiene cada vez más
presencia en la sociedad. En esa especie de subasta nadie quiere
quedarse rezagado. Hasta los constructores de automóviles hacen del
término ecológico un argumento de venta. Cuando todos sabemos que no
existe ni un solo modelo que no contamine.
Ese debate entre evolución e inmovilismo aún no está ni mucho menos
cerrado. En nuestro país se puede decir que casi ni está abierto. Aquí,
a lo sumo que se ha llegado, es a una especie de confrontación sin
sentido, para determinar el tipo de alianzas estratégicas que debemos
formalizar Los Verdes. Y en esa confrontación, no es ajena la
procedencia de unos y otros. Según que se venga del marxismo o del mal
llamado reformismo.
Una de las grandes lagunas del marxismo fue el desinterés por el medio
rural. Quizá por eso a ciertos militantes de Los Verdes les sigue
costando mucho entender algunos aspectos fundamentales de la
ecología política. No entienden que se pueda ser revolucionario y
también reformista. Ahí está quizá la clave de nuestras principales
divergencias. Lo que alemanes y franceses han superado hace tiempo, aquí
sigue en fase embrionaria. Cuando se cree que lo más importante es que
las cosas avancen, hay que estar dispuesto a aceptar otras ideas y hasta
las reformas que otros puedan proponer. Máxime, si van en la dirección
que proponemos Los Verdes. Esa evolución, por tímida que sea, hay que
construirla poco a poco. Y a ser posible, con la participación de Los
Verdes. Y no entenderlo así, es cantonarse en un sectarismo que no
contribuirá a incorporar una visión ecologista allí donde se toman
decisiones.
De la misma manera que es cada vez más necesario establecer pautas de
comportamiento con respecto al amplio mundo de la ecología asociativa.
Aunque en muchos casos existan sobrados motivos para la confrontación.
Es evidente que no en todos los casos, plataformas, colectivos o
asociaciones con el marchamo de ecologistas, sirven de la mejor manera
la causa ecologista. Es cierto que bajo esa cobertura algunos piratas
montan sus propios tenderetes para beneficiarse de ayudas y
subvenciones. Y de ese modo, también ciertas instituciones lavan su
conciencia. Pero de ahí a meter a toda la ecología asociativa en el
mismo saco hay un trecho. A esa ecología sincera, aunque inacaba, habrá
que hacerle comprender que para influir determinantemente en las
decisiones que pueden invertir la tendencia de las políticas que están
degradando el medio ambiente, es imprescindible aunar esfuerzos y
voluntades en torno a un proyecto global. Y lo que es más importante,
tener cada vez más presencia en todos los lugares donde se toman
decisiones. Demostrando que existen otras formas de hacer política y
sobre todo, que todos los políticos no son iguales. Dignificar la
política tiene que ser también una de las tareas prioritarias de Los
Verdes. Profundizando en aspectos esenciales como la DEMOCRACIA
PARTICIPATIVA Y LA TOTAL TRANSPARENCIA EN LOS ASUNTOS PÚBLICOS.
05/11/2007
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