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EL GRAN FRAUDE DE LOS CIELOS
ABIERTOS
Luís Trabadela nos ha
enviado una colaboración muy interesante y que a buen seguro debería
hacer reflexionar a más de uno. Y muy especialmente a todos esos
sindicalistas a los que les ha faltado tiempo para apresurarse en
aplaudir la última aberración del consejero Villanueva, consistente en
pretender declarar las explotaciones a cielo abierto de "interés
público".
09/12/2008
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Esta reflexión, aunque
va dirigida a la opinión pública en general, sin duda que la
comprenderán mucho mejor todos aquellos que fuimos mineros y quienes lo
son actualmente. Buenos conocedores todos, de los yacimientos de carbón
existentes en Laciana y la forma en la que han sido explotados.
Desde que en el año 1985 se inició el desastre de los
cielos abiertos, se nos ha vendido lo siguiente: Primero, se
afirmó con gran rotundidad y contundencia, que éstos sólo eran un
complemento de la minería de interior, puesto que el yacimiento más
rico y con mayor futuro estaba ubicado por debajo de la cota de
explotación actual.
Pues bien, ahora resulta que quienes esto afirmaban - e incluyo a
empresa, administración, sindicatos etc. - hoy nos cuentan sin
ruborizarse lo más mínimo, que la panacea de futuro está en la
cantidad, calidad y fácil explotación del carbón a cielo abierto.
¡Ver para creer!
Creo poder asegurar que conozco el yacimiento y cómo
se explotó, al haber recorrido todas las minas durante muchos años, por
mi condición de representante de los trabajadores, pero aún así, en mi
última visita al "Feixolín" he podido confirmar lo que todos los mineros
de Laciana sabemos.
Estas explotaciones tropiezan asiduamente con las
antiguas galerías y rampas de las minas de interior, porque durante años
las mejores capas de carbón ya fueron explotadas hasta la superficie,
quedando sin explotar solamente unos pequeños macizos de seguridad. Así
por ejemplo, las cinco capas en explotación oscilan entre los veinte y
los sesenta centímetros de potencia la más ancha, con 45º de
inclinación, que las limita en longitud y dificulta enormemente su
explotación, al entrar en profundidad en muy pocos metros.
En estas circunstancias, constituye una gigantesca
aberración, que para extraer un insignificante "puñado" de carbón, haya
que mover millones de toneladas de tierra y roca, sin contar esos miles
de kilos de dinamita que hay que utilizar. Y como resultado tenemos una
montaña entera descuartizada. Además, a este desastre hay que sumarle
las pistas para acceder a la explotación, largos trayectos para el
transporte, climatología adversa, enormes inversiones en maquinaria,
carburante, aceites, mantenimiento, salarios etc., Con estos datos no es
necesario ser economista para darse cuenta que de ninguna manera esto
puede ser rentable. Y por el contario, sí constituye un gran fraude a
Laciana y por ende, al País entero.
Esta es la gran mentira construida durante años sobre
esa supuesta Reserva Estratégica, que como la mayoría intuimos,
se sustenta en la manipulaciones de carbones, producciones, cifras
etc., que nadie controla ni está interesado en controlar.
Sin embargo, si analizamos esta situación desde una
posición estrictamente empresarial, llegaremos a la conclusión de que es
un negocio redondo, aunque sólo se mueva tierra de un lado para otro.
Sólo tendremos en cuenta algunas de las subvenciones publicadas y por lo
tanto conocidas.
EL GOBIERNO DEL ESTADO SUBVENCIONA:
Por tonelada extraída a cielo abierto - Por acceso a las reservas - Por
restauraciones - En concepto de financiación de stocks y trasvases de
carbón - Por transporte a Térmicas - Por transporte entre cuencas
mineras - En concepto de Seguridad e Higiene - Por incentivos al carbón
autóctono - Ayudas a la cobertura de cargas excepcionales. Además de
las que recibe del Gobierno Regional y que son compatibles con las
anteriores. O sea, cantidades millonarias.
Si realmente se quería una Reserva Estratégica, para
garantizar la seguridad del suministro, en interés de España y de
Europa, como muy bien se refleja en el Plan del Carbón, habría que haber
nacionalizado - o al menos haber arbitrado un control público- el sector
del carbón. Así se ha hecho en todos los países de nuestro entorno. De
ese modo, sí estaría garantizada la Gran Reserva Estratégica - en
cantidad y calidad - que tiene Laciana en su subsuelo. En cambio, lo que
se ha hecho es esta pantomima, que está llenando los bolsillos de quien
todos sabemos. Una pantomima amparada por quienes no tienen el menor
apego a esta tierra y sí otros intereses más espurios. Y ahí están
todos, con nuestro Ayuntamiento a la cabeza y salvo una honrosa
excepción, que todos conocemos perfectamente.
Luís Trabadela
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