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Al fin se habla de la colosal deuda del Ayuntamiento de Villablino.
Mejor dicho, hablan quienes hasta ahora habían mantenido un mutismo
sepulcral. Los Verdes de Europa venimos hablando de este tema
desde hace más de dos años. Es más, hemos sido la única formación
política que elaboró su oferta electoral en función de este horror
económico que aqueja a la institución municipal desde hace 20 años. Y
hemos propuesto soluciones que, sin duda alguna, nos han perjudicado
electoralmente. Como por ejemplo, un recorte importante de la actual
plantilla municipal, así como una revisión salarial de un sector de la
misma.
El resto de las formaciones políticas, este asunto ni lo mencionó.
Optaron por el discurso seductor y hasta falaz. Engañando simple y
llanamente a la ciudadanía. Aunque hemos de convenir que el engaño no
les ha dado malos resultados, pero ahora hay que enfrentarse a la
realidad.
Nosotros asegurábamos que en agosto habría enormes dificultades para
abonar los salarios del personal. Pues todo parece indicar que nos
habíamos quedado cortos. También hemos adelantado hace mucho tiempo, que
el ayuntamiento estaba perdiendo ingentes cantidades de dinero, al no
poder optar a los diferentes planes de ayudas y subvenciones procedentes
de otras Administraciones, por la incapacidad de aportar el porcentaje
que le correspondía. Hoy, ese extremo lo confirma la nueva alcaldesa.
Además, de adelantarnos que se adeudan tres millones de euros a la
Seguridad Social y que todos nuestros tributos están embargados. Es
decir, que el caos no puede ser mayor.
Está muy bien que se empiecen a levantar las alfombras. Que se desmonte
el discurso oficial y falaz de esos pésimos gestores que hemos tenido
hasta ahora. Pero hay que ir hasta el fondo y desmenuzar, partida por
partida, hasta conocer detalladamente la magnitud del desastre. Sin
menospreciar la posibilidad de exigir las responsabilidades políticas y
personales a las que hubiere lugar. Que seguro que las hay.
Una deuda de estas características no se genera de la noche a la mañana.
Y lo que es peor, no se genera sin haber cometido irregularidades.
Porque de haber aplicado estrictamente la Ley, jamás se habría llegado a
esta situación. Máxime, sabiendo que no se puede gastar más de lo que se
ingresa. O que la Institución Municipal tiene la obligación de aprobar
anualmente sus presupuestos. Y en este ayuntamiento, llevamos seis
ejercicios funcionando con presupuestos prorrogados.
El nuevo Equipo de Gobierno, además de tener la obligación de decirnos
con claridad cuál es el importe exacto de esa colosal deuda, tiene
también la ineludible obligación de adoptar de inmediato una serie de
medidas urgentes para evitar la perpetuación del desastre. Sin necesidad
de que la Diputación y la Universidad de León le digan lo que tiene que
hacer. En un ayuntamiento en el que la plantilla de personal se lleva el
70% del presupuesto, la medida a adoptar está muy clara. El expediente
de regulación temporal de empleo es la única solución que cabe. Además,
de proceder a un recorte drástico de todo el gasto corriente, y una
disminución, no menos drástica, del parque de vehículos etc.
En todo caso, y sin prejuzgar nada, el cambio en la Alcaldía ya ha
servido para algo. Por lo menos ya no somos Los Verdes de Europa,
los únicos que hablamos de la colosal deuda del ayuntamiento. Algo
es algo
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