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Nuestros vecinos del norte están que
se suben por las paredes por la perdida de poder adquisitivo. Aquí la
perdida es aún mucho mayor, pero no pasa nada. Por algo somos
diferentes.

El semanario
Le Nouvel Observateur
acaba de
publicar un listado con los 250 artículos de mayor consumo en
alimentación, demostrando que en conjunto han experimentado una subida
del 11,5% durante los tres últimos años. Y un 29% desde la entrada en
vigor del euro. El terremoto que ha provocado es tremendo. Todos los
medios de comunicación han colocado la noticia en portada. Y todo hace
presagiar que tendrá un gran recorrido. Porque les ha faltado tiempo a
las fuerzas políticas y sindicales para salir a la palestra. Saben
pertinentemente que el éxito está asegurado, porque los consumidores
están hasta la coronilla de que les digan desde la oficialidad que no es
para tanto. Y que la culpa la
tiene el precio del barril de petróleo y el dolar que está por los
suelos y el euro por las nubes. O sea, exactamente lo mismo que nos
cuentan Solbes y Zapatero. Sin embargo, nos nos explican
porque los bancos españoles han aumentado sus beneficios en un 20%
durante los primeros nueve meses del año. Quizá sea ese el reparto
equitativo de la riqueza.
Pero ese 11,5% también es engañoso. Porque si bien es la subida media de
esos 250 artículos, los de primera necesidad como el pan, la leche, la
pasta, la fruta etc. han experimentado subidas del 30 y hasta del 40%. Y
aquí también andamos por esas latitudes. Sin embargo, nuestros salarios
han subido menos que los de los franceses, pese a que ellos tienen una
inflación anual del 2,4%. Y nosotros superaremos el 4% a final de año. Y
eso que crecemos, siempre según la oficialidad, más que los países de
nuestro entorno. Eso sí, en 2008 creceremos algo menos, pero seguiremos
siendo mejores que los demás. Por lo menos hasta después de las
elecciones de marzo esa seguirá siendo la versión oficial. Después
vendrá la rebaja. Y entonces se nos dirá que además del petróleo la
culpa la tiene la construcción. Ya se empieza a anunciar que el sector
verá reducida la demanda alrededor de un 40%. De momento, unos y otros,
se esfuerzan para que el aterrizaje sea suave, pero como se les tuerza
un pelín, el batacazo será morrocotudo.
Todo el mundo sabía que basar el crecimiento sobre el ladrillo era muy
peligroso. El candidato Zapatero no cesó de reprochárselo a
Aznar. El problema es que él hizo bien poco para cambiar el rumbo.
Los Paco el Pocero y otros se han seguido forrando. Y, además,
casi siempre poniéndose la legalidad por montera. Exactamente como su
amigo Victorino Alonso.
El nueve de marzo tenemos cita con las urnas y los franceses por ahí por
ahí. Nosotros para elegir a diputados y senadores y ellos para elegir
concejales y alcaldes. Allí, según todos los sondeos de opinión, el
poder adquisitivo tendrá una importancia relevante. Ya veremos a ver
aquí. A tenor de lo que estamos viendo, todo hace preveer que seguiremos
dándole vueltas al 14M, a ETA y a los nacionalismos. Y de la cesta de la
compra ni media palabra. Entre otras razones, porque nuestros políticos
nos tienen bien tomada la medida. Con Franco nos hicieron creer que
éramos la "Reserva Espiritual de Occidente" y con los que han venido
después, nos seguimos creyendo que somos los mejores de Europa. Porque
somos los que más crecemos, el país donde más propietarios hay etc.
Lo que nos ocultan, o lo envuelven de tal manera que nadie se entera, es
que las familias españolas son las más endeudadas de la UE. Estamos a la
cola en materia de educación. El salario mínimo es de los más bajos y
las prestaciones sociales para las familias, irrisorias si las
comparamos con las de los países de nuestro entorno. En suma, que
tenemos por delante un futuro envidiable. Pero ojo, porque como nos
demos la vuelta....
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