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"El agua
es tanto un derecho como una responsabilidad, y tiene valor económico,
social y ambiental. Cada ciudadano, cada empresa, ha de tomar conciencia
de que el agua dulce de calidad es un recurso natural, cada vez más
escaso tanto a nivel superficial como subterráneo, necesario no sólo
para el desarrollo económico, sino imprescindible como soporte de
cualquier forma de vida en la naturaleza. No cabe duda de que la
industria es motor de crecimiento económico y, por lo tanto, clave del
progreso social. Sin embargo, demasiado a menudo la necesidad de
maximizar el proceso productivo excluye de la planificación la tercera
pata del progreso, la protección del Medio Ambiente".
(El
Libro Blanco del Agua)

Uno de los desagües clandestinos del
Lavadero de MSP
Las sesiones del Pleno de la Corporación de Villablino
son cada vez más esperpénticas. Es increíble la cantidad de sandeces que
en ellas se pueden escuchar. En la última, algunos nos han deleitado con
un catálogo de lo más selecto. También en la anterior habían tenido
intervenciones antológicas. Según estos ilustres ediles, ya quisieran
otros tener la calidad de nuestras aguas. Se nota a la legua que no
tienen ni la menor idea de lo que ocurre en el municipio. Los ciudadanos
que les han votado deberían tomar nota. Claro que igual ellos también
están en las mismas circunstancias que sus representantes. Y quizá por
eso también Laciana está como está. Desde hace tres años,
periódicamente, denunciamos atrocidades como las que tienen en las
imágenes. Y si a la mayoría de ciudadanos les importa un bledo, tampoco
a la mayoría de los concejales les importa mucho más. Se cumple el
adagio, de que la clase política no es más que un fiel reflejo de la
sociedad.

El emisario de Colominas sigue
vertiendo sus aguas residuales directamente al río Sil
Pese a
todas estas evidencias, que demuestran que gran parte de las aguas
residuales no llegan a la depuradora, la mayoría de los concejales
persiste y firma. Los ciudadanos tienen que seguir pagando una tasa por
un servicio que su Ayuntamiento no les presta correctamente. Algo así,
como si en la gasolinera nos cobraran el lleno del depósito y sólo nos
echaran la mitad. Pues eso es exactamente lo que está haciendo el
Ayuntamiento. Una medida tan injusta como arbitraria y que fue
implantada por el singular equipo de Gobierno que entonces formaban IU y
PP. Con Murias y Pastor como guardianes de sus respectivas
ortodoxias. ¡Vaya tropa!
Desde el 27
de mayo del año pasado, el equipo de Gobierno ha cambiado, porque los
ciudadanos así lo han querido. Expresando así un innegable hartazgo. Y
la alcaldesa está cometiendo el grave error de no interpretarlo así. Su
política continuista no es en modo alguno lo que esperaban quienes
votaron por el cambio. ¿Hasta cuando vamos a seguir en esta inercia?
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