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El caso de
Fonfría también será denunciado próximamente ante la Fiscalía.
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Esta imagen que tienes en pantalla, es el bosque de "Robledo", en la
localidad de Caboalles de Abajo, perteneciente al municipio de
Villablino. Que como seguramente no ignoras, ha sido declarado Reserva
de la Biosfera por la UNESCO. Un título que hoy está siendo
utilizado como reclamo turístico por la engañosa propaganda oficial.
Engañosa, porque la realidad es muy distinta a la que se cuenta desde
las esferas del poder.
Este bosque de incalculable valor ecológico está en peligro. Está siendo
destruido progresivamente, porque en el subsuelo hay carbón. Por orden
del empresario, sus guardas de seguridad lo custodian día y noche, para
que no podamos dar testimonio de la salvajada que se está cometiendo.
Sin embargo, una y otra vez logramos burlar ese cordón de la vergüenza
protectora, aun a riesgo de ser denunciados como ha ocurrido
recientemente. En esta finca privada en la que se ha convertido Laciana
ocurren estas cosas tan insólitas. El infractor intimida a las gentes
decentes con denuncias, cuando en realidad quien tendría que estar a
buen recaudo sería él.
Porque es él quien se está adueñando del patrimonio natural de todos los
lacianiegos. Y, además, lo está haciendo infringiendo la legalidad. Esta
explotación es igual de ilegal que la de El Feixolín. Conviene
recordarlo una y mil veces, aunque los tercos sigan sin querer
enterarse.
Y si ayer recurríamos, una vez más, a la Fiscalía pidiendo amparo,
próximamente lo haremos de nuevo con el caso de Fonfría. Porque no nos
cabe la menor duda, de que tarde o temprano lograremos que los culpables
acaben pagando por los delitos que están cometiendo. Es cierto, que
conociendo la lentitud de la Justicia, la cosa puede ir para largo. Aun
así, los culpables por acción u omisión, no podrán evitar ser señalados
por el dedo acusador del sentido común. Todos ellos pasarán a la
historia por haber escrito la página más triste y negra de esta tierra.
La propaganda oficial no está evitando que cada día la imagen de Laciana
sea más borrosa en el exterior.
En veinte años, hemos pasado de ser referente en muchos aspectos, a ser
conocidos por ser una zona donde impera la ley de la jungla. Cuando no
salimos en los papeles por la deuda municipal, salimos porque nos cortan
el suministro eléctrico por falta de pago, o porque nos clausuran el
matadero municipal por falta de higiene. Ni siquiera nuestro club de
fútbol se libra. Recientemente nos enterábamos por la prensa, de que
ostenta el triste record de ser el que más sanciones económicas recibe
de su categoría. Y por si fuera poco, hasta los moteros desaprensivos
hacen méritos circulando a más de 300 por hora. Cabe preguntarse, ¿qué
está pasando en Laciana? ¿Qué educación - a secas - se está impartiendo
en esta tierra? ¿Por qué hemos llegado a este nivel de desidia? ¿Cómo es
posible que habiendo cada vez más sensibilidad por los temas
medioambientales, aquí esté pasando esto y casi nadie se inmute?
Es como si Laciana fuera tierra de nadie. Quizá sea esa una de las
explicaciones más plausibles. Por nuestra historia pasada y reciente.
Hoy, sobre todo, las prejubilaciones están poniendo en evidencia, que la
mayoría no tiene puestas sus esperanzas en el futuro de esta tierra. De
ahí, que en los últimos 20 años, hayamos perdido el 25% de la población.
Y como no seamos capaces de detener esta destrucción salvaje de nuestro
patrimonio natural, en la próxima década esta comarca será un
geriátrico. Hacia ese destino corremos a pasos agigantados. Y en parte
se lo demos a nuestros insignes políticos y sindicalistas, principales
impulsores de este pilotaje sin rumbo ni perspectivas de futuro a medio
y largo plazo. La cultura del yo se ha impuesto sobre la del nosotros.
Ese es el drama de Laciana.
Las
últimas fotografías de Fonfría
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