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EL CERRADO ESPACIO DE LA POLÍTICA LACIANIEGA

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El primer objetivo que nos hemos marcado Los Verdes, allá por la primavera de 2005, fue abrir las puertas de la política local. Derribar ese muro de apatía y resignación que pacientemente habían construido los políticos locales a lo largo de los últimos veinte años. Ese bunker donde la certeza, el cinismo y la resignación ha venido acampando a sus anchas.

En Laciana, hasta hace bien poco, sólo existía una verdad. La oficial, por eso la inmensa mayoría de los habitantes del Valle estaban convencidos de que las explotaciones a cielo abierto eran todas ellas legales. No en vano el primero en afirmarlo era el propio alcalde.

En nuestro poder obra una declaración ante el juez en la que Guillermo Murias afirma sin rubor que El Feixolín tiene todas las licencias necesarias. Esta tesis la mantuvo hasta que su sucesor en el cargo, Ángel Crespo, certificó lo contrario. Posteriormente tres sentencias judiciales demostrarían que nada de cuanto se hizo en esta explotación estaba amparado por la legalidad.

Instalados confortablemente en esta inercia de mentiras y ante la pasividad de la ciudadanía, llegaron a creer que todo era posible. Si hasta ahora no había pasado nada en lo sucesivo sería igual. Y eso es exactamente lo que debió pensar Ana Luisa Durán, que a espaldas de todo el mundo – la práctica  era habitual – firmó un convenio por el que se le otorgaban a Victorino Alonso cinco nuevas cortas de cielo abierto.

Lo que no intuía ni por lo más remoto es que Los Verdes, aquel 10 de junio de 2005, montaríamos el estruendo que montamos y que acabaría arrastrando a la oposición. A la que no se le dejó otra salida mas que presentar la moción de censura. Bien es cierto que sirvió para muy poco. Mas bien fue puro paripé. Las explotaciones ilegales siguen y el convenio de marras si siquiera se derogó decentemente. A hurtadillas y dejando abiertas las puertas para retomarlo parcialmente cuando fuera necesario.

Guillermo Murias se ha hartado de repetir que el cielo abierto es necesario para el mantenimiento de la minería de interior. Y su actuación frente a las sentencias de clausura y cierre de El Feixolín fue de lo más vergonzoso. Por eso los detractores del cielo abierto tienen que saber que únicamente Los Verdes frenarán definitivamente esta barbarie. El resto de las fuerzas políticas ya nos han demostrado que ni lo han hecho ni lo harán.

Sin las denuncias de Los Verdes los lacianiegos – por lo menos la mayoría – jamás se habrían enterado de la existencia de unas balsas en Sosas, cuyas aguas contaminadas se están vertiendo desde hacía 8 años al río que abastece de agua potable a los vecinos de Villablino. Incluso así y pese a las irrefutables pruebas aportadas, el ayuntamiento sigue negando la evidencia. Entre otras razones porque todo sigue exactamente igual. No se ha tomado la menor medida, ni siquiera de carácter preventivo.

También gracias a Los Verdes se supo que el Lavadero de MSP no cuenta con las autorizaciones pertinentes. Extremo éste que siempre negó el ayuntamiento. Y ha tenido que ser la Fiscalía de la Audiencia Provincial, como consecuencia de nuestra denuncia, la que acreditara nuestra sospecha. Sin embargo, todo sigue exactamente igual.

En el caso de la depuradora de aguas residuales, el ayuntamiento también mantuvo el mismo comportamiento cínico negando la evidencia. Todo obedecía a una estrategia de Los Verdes para crear alarma social. Lo cierto es que la depuradora es una chapuza, las aguas residuales siguen contaminando los ríos y el Equipo de Gobierno tuvo que revisar la tasa por depuración. El problema sigue sin solucionarse.

También fuimos durante mucho tiempo los únicos en insistir machaconamente sobre la situación de bancarrota del ayuntamiento. También se nos acusó de crear alarma social. Después vino el corte de suministro eléctrico por falta de pago, la retención de los vehículos del servicio de recogida de basuras por lo mismo. Y por último, el impago de las nóminas de los trabajadores. Parte de las cuales, Los Verdes asegurábamos que eran desmesuradas. Mientras la verdad oficial lo negaba cínicamente. Y ni siquiera cuando se dieron a conocer se reconoció el desastre. Se respondió con denuncias ante el juzgado y ante la Agencia de Protección de Datos.  La transparencia incomodaba porque había puesto al descubierto los enjuagues de los políticos. Los mismos que dentro de muy pocas semanas nos hablarán de participación ciudadana y hasta tratarán de convencernos de que los verdaderos dueños del ayuntamiento somos los ciudadanos.

Y por si todo esto fuera poco llegó el Informe del Tribunal de Cuentas, demoledor desde el principio hasta el final. Ni una sola mención favorable. Todo son ilegalidades, reparos e irregularidades. Hasta tal punto que hoy el Fiscal instruye una causa por posibles delitos contables contra el alcalde y su equipo. Pero éste responde que se trata de una campaña de acoso y derribo contra su persona. Alentada, naturalmente, por la oposición, Los Verdes y un sector de la prensa.

Sin embargo, ha sido incapaz en sus numerosas ruedas de prensa de desmontar una por una las irregularidades que se apuntan en el Informe del Tribunal de Cuentas. Siempre las mismas vaguedades y la misma línea de defensa. “Nadie se ha llevado un céntimo para su casa”.

Podríamos seguir enumerando otros muchos aspectos de una gestión económica y política que corroboran lo que hoy todos sabemos. Que nuestro ayuntamiento es un completo desastre en todos los órdenes y que su regeneración no puede venir de la mano de quienes lo hundieron. Pero para acabar con esta situación es imprescindible seguir derribando muros hasta convertir ese espacio cerrado, que es hoy la política local, en un espacio abierto a la ciudadanía. Hay que seguir luchando contra el miedo a la represión política y empresarial. Hay que comportarse como ciudadanos libres. En suma, hay que comprometerse y no esperar a que nos lo den todo hecho.

En este ayuntamiento tiene que producirse una verdadera ruptura. Y en primer término, con los métodos y las practicas de unos políticos que sólo han tenido en cuenta sus intereses personales y de partido. La plantilla del personal es un ejemplo muy ilustrativo. No sólo por el desmesurado número de empleados que la componen, sino por la filiación y las simpatías políticas de sus componentes. Pedro Fernández y Guillermo Murias han utilizado el dinero de todos los lacianiegos para comprar votos y fidelidades. Y podrán negarlo, porque de cinismo andan sobrados, pero la realidad es la que es.

Por todas estas y otras muchas razones se está intentando encanallar la precampaña electoral. Para que no pueda haber un verdadero debate y de ese modo no habrá que responder de nada. Eso es lo que está intentado desde hace meses IU. Y si pudiera quitarse a Los Verdes del medio, mejor. Desde luego, esa es su máxima obsesión. Pero no sólo lo va a tener difícil, lo tiene imposible.


  
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