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Durante los diez meses concedidos por el Juez para que
Victorino Alonso procediera a la clausura y restauración de la
ilegal explotación a cielo abierto de El Feixolín, una vez más, se ha
puesto de manifiesto la connivencia existente entre el ayuntamiento de
Villablino, la Junta de Castilla y León y el empresario.
Las dos instituciones encargadas de hacer un seguimiento
de la actividad y velar por el cumplimiento de la legalidad, lo
único que han hecho es mirar para otro lado. Exactamente lo mismo que
vienen haciendo desde hace casi doce años. A poco que se hubieran tomado
la molestia de hacer un mínimo seguimiento, habrían comprobado, que no
sólo no se estaba acatando la resolución judicial, sino que se estaba
ampliando la corta.
Y justo cuando expira el plazo concedido por el Juez y
ante la presión de quienes venimos exigiendo el cumplimiento de la
legalidad, el alcalde sale a escena para interpretar el enésimo acto de
esta interminable comedia bufa. Nuevamente, solicita amparo del juzgado
y de la Junta de Castilla y León, para que le indiquen los pasos a
seguir. Esa es la versión oficial, con la que pretende que se quede la
ciudadanía. Sin embargo, la realidad es bien distinta.
En el escrito remitido por el ayuntamiento al juzgado,
quien marca el camino a seguir es el alcalde. Y lo hace de una manera
muy sibilina, solicitando al juez que destituya a la dirección
facultativa de MSP y nombre en su lugar a técnicos de la Junta, para que
dirijan todo el proceso de cierre y restauración. Y aquí está
precisamente la trampa.
¿Quién elaboró en su día el famoso informe sobre las
modalidades de cierre y restauración de la corta? La Junta,
naturalmente. Un informe absolutamente plagado de contradicciones y
abultadas aberraciones. En ninguna cabeza cabe que para colmatar el
enorme hueco provocado por la explotación, se tenga que seguir
extrayendo carbón para recuperar los estériles necesarios para la
restauración. ¿Cómo hoy, esos mismos técnicos, se van a desdecir de lo
que han dicho hace diez meses?
Si el juez accediera a esta engañosa y cínica petición
seguiríamos en las mismas. Victorino Alonso continuaría burlando
la Ley como lo ha venido haciendo hasta ahora. Por eso, la única
esperanza que nos queda, es que el juez desestime la petición del
alcalde y acceda a lo solicitado por la otra parte. Es decir, por la
sociedad mercantil NARSIL.
A partir de ahora, ni los técnicos de MSP ni los de la
Junta pueden seguir interviniendo en este complicado asunto. El juez
tiene que nombrar una dirección facultativa independiente y prohibir de
inmediato que se siga extrayendo carbón de El Feixolín. Ya está bien de
tomaduras de pelo.
El alcalde de Villablino, Guillermo Murias,
ha vuelto a demostrar de que lado está. Su máxima obsesión sigue siendo
impedir por todos los medios que cese la actividad en El Feixolín. Y
todas las milongas que nos cuenta forman parte de ese papelón que está
interpretando en esta comedia bufa, en que se ha convertido el cierre,
clausura y restauración de El Feixolín. El próximo acto ya está escrito
y ensayado.
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