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Aviso para navegantes, el todopoderoso señor del carbón, Victorino
Alonso y su director facultativo, tendrán que abonar al
ayuntamiento de Villablino algo más de 196 millones de euros, en
concepto de sanción por el lucro ilícitamente obtenido, en la ilegal
explotación a cielo abierto de El Feixolín.
El primero como promotor, algo más de 129 millones y el segundo
como director facultativo, algo más de 67 millones de euros.
El ayuntamiento ha desestimado el recurso presentado por MSP y a partir
de ahora empiezan a correr los plazos. La empresa dispone de otros
10 días para formular nuevas alegaciones, pero todo parece indicar que
serán de nuevo desestimadas. Por lo tanto, la única salida que le queda
al singular empresario es la vía contencioso-administrativa. O sea, que
el asunto puede durar aún varios años. Por eso, quizá haya llegado el
momento de ir hilvanando la solicitud judicial de embargo cautelar de
los bienes. De lo contrario, Victorino Alonso acabará levantando
el vuelo y los bienes y nos dejará a todos con tres palmos de narices.
No olvidemos que estamos en presencia de uno de los empresarios más
avezados en intríngulis judiciales, no en vano tiene abiertos una
serie de procedimientos por los que la Fiscalía solicita 33 años de
cárcel y multimillonarias sanciones económicas.

Este es el enorme desaguisado cometido
por Don Victorino
También les adelantamos que está al caer una nueva investigación
procedente de la Fiscalía de Medio Ambiente y que el
próximo día 6 de marzo, por invitación expresa de Los Verdes Europeos,
Manuel Eliecer. Rodríguez Barrero y Antonio Arias Tronco
tendrán ocasión de exponer ante el Comité de Peticiones del Parlamento
Europeo, el cúmulo de irregularidades cometido por este empresario en
Laciana. Con la innegable aquiescencia del alcalde Guillermo Murias
Andonegui. Quien, ante la presión política y judicial, no ha tenido
otra opción que la de imponer esta sanción que supera los 32.000
millones de las antiguas pesetas.
Sin embargo, su periplo judicial puede que aún sea de
largo recorrido. Pues es evidente que Victorino Alonso, en su
defensa, quemará hasta el último cartucho. Consiguientemente, esto es
sólo el principio de otro nuevo y complicado asunto. Pues en realidad,
nada relacionado con estos singulares actores es sencillo. Seguro que
ninguno de los dos intuyó jamás que las cosas llegarían hasta donde han
llegado. Al final, la tenacidad se ha visto recompensada. Ahora ya sólo
queda que los responsables de este enorme desastre ecológico paguen por
los delitos cometidos.
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