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La Comisión Europea ultima varios informes motivados por incumplimiento
de la directiva aprobaba en 1991, sobre el tratamiento de aguas
residuales. Si se cumplen los plazos previstos, esos informes
serán remitidos a los diferentes países afectados el próximo mes de
diciembre. Naturalmente, España está en la lista de los destinatarios.
En algunos casos se proponen sanciones económicas que podrían superar
los 300 millones de euros. Lo que da una idea del grado de
incumplimiento de la legislación comunitaria en esta materia. Sin
embargo, esos países que hoy están en el punto de mira de la CE,
paradójicamente aprobaron la directiva que sistemáticamente vienen
incumpliendo desde entonces. Una prueba más del fariseísmo con el que
actúan algunos responsables políticos.
En Laciana, este asunto no parece preocupar lo más mínimo a nadie. Ni a
las autoridades locales ni a la ciudadanía en general. Porque de otro
modo no se explica la situación actual. Hemos de recordar que la
depuradora municipal sigue sin funcionar correctamente. Parte de las
aguas residuales siguen vertiéndose directamente al río sin ser
depuradas. Lo que no impide que el Ayuntamiento siga recaudando una tasa
por un servicio que no presta, sin que los ciudadanos protesten por este
abuso. Por extraño que parezca, tampoco las fuerzas políticas ni otros
colectivos ecologistas, parecen estar excesivamente preocupados por esta
cuestión. Los Verdes de Europa somos los únicos que
periódicamente denunciamos esta grave situación. Y lo vamos a seguir
haciendo.

Vertidos de aguas residuales entes de
ser depuradas
Pero Laciana no tiene sólo un problema con las aguas
residuales, también lo tiene con las de consumo humano. Las balsas de
Sosas siguen desde hace una década vertiendo sus aguas contaminadas al
río que abastece en agua potable a la población lacianiega.

Estas aguas son las que consumen los
lacianiegos (balsas de Sosas)
Y el desastre se extiende, sin excepción, a lo largo y ancho de toda la
comarca. He aquí algunos ejemplos.
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A la izquierda, agua procedente de una
mina abandonada en Caboalles de Arriba, vertida directamente al río. A
la derecha, un pilón en Caboalles de Abajo

Vertidos de hidrocarburos a los ríos
de Orallo y San Miguel

Aguas procedentes de las explotaciones
a cielo abierto de El Feixolín y Ladrones.
Aún podríamos seguir incorporando muchas más imágenes a
este catálogo de desastres, pero ya son suficientes para hacerse una idea
de cómo están las aguas de Laciana. Hemos de significar, que desde
nuestra primera denuncia en la primavera de 2005, todavía no hemos
conseguido obtener la menor información sobre la calidad y el estado de
la aguas de nuestro municipio. ¿Por qué será?
En los próximos días propondremos nuevas iniciativas sobre este tema,
por estimar que es el más importante que tiene Laciana. Pues de seguir
así, dentro de muy pocos años, el abastecimiento en agua potable tendrá
serias dificultades. Y entonces, quizá sea ya demasiado tarde para
lamentarse.
11/10/2007
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