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Un
PP difuminado, casi invisible, sin militancia y con muy escasa
presencia social en la comarca. Así es como está hoy el partido que
preside Mariano Rajoy. Laciana nunca fue un feudo popular, aún
así, jamás reinó más descontento ni mayor apatía en las filas populares.
El clamor entre los históricos es unánime "Pastor ha sido un fraude,
nos ha decepcionado a todos y lo que es peor, nos ha colocado en una
situación sumamente delicada de cara a las próximas elecciones
municipales".
Y efectivamente, sea Pastor el candidato o
cualquier otro, el asunto tiene mucha enjundia para los populares y sus
fieles de toda la vida. Estar coaligados, por no decir atados, a IU casi
hasta el último minuto del mandato es invendible políticamente. Nadie
puede creerse que esta especie de suicidio político colectivo se haya
hecho por el interés de Laciana y de los lacianiegos. Más bien,
Pastor ha inmolado al partido en beneficio propio. Un extremo que en
la dirección provincial tienen sumamente claro. No sólo por haber
fraguado el pacto a espaldas del partido, sino por su actuación
posterior.
Cualquier formación política es capaz de perdonar a sus
militantes casi todo, menos la indisciplina y el desafío a los órganos
de dirección. Y eso es precisamente lo que ha hecho Pastor.
Echarle un pulso a la cúpula dirigente y, además, en el juzgado. Por eso
hoy está en la situación que está. A escasas semanas de que sean
presentadas las listas ante la Junta Electoral de Zona y Villablino sin
candidato.
No es porque no lo hayan buscado, que intentos ha habido
varios. Todos ellos desbaratados por el propio Pastor, quien
según cuentan, no ha dudado en agitar la vara de la amenaza y hasta la
del chantaje. Y eso tampoco se lo perdonan en León. Ni sus coqueteos con
el MASS de Ángel Escuredo y Fátima López Placer. Dos
díscolos que pueden acabar poniendo la Diputación en manos del PSOE.
Hoy se reúne el Comité Electoral Provincial del PP y la
presidenta Isabel Carrasco sigue en sus trece, "pero cómo
vamos a presentar a ese tío". Lo que ocurre, es que el tiempo
apremia y el candidato que tienen en la recámara tampoco les convence
demasiado. Principalmente, porque el propio interesado no ha puesto
demasiado interés en su pelea por la cabecera del cartel. Carrasco
asegura que ni siquiera lo conoce personalmente. Sea como fuere, el
tema de Villablino no le quita el sueño a nadie en León. Todos tienen
muy claro que en esta plaza no se juegan nada importante. Les da
exactamente igual obtener un concejal, como en sus peores tiempos, que
tres como en los mejores. Al fin y al cabo nunca han logrado romper ese
exiguo techo. Y la diferencia de votos que pueda haber entre esos dos
resultados, tampoco es decisiva para conseguir o perder un diputado
provincial en el partido judicial del Bierzo.
En todo caso, las expectativas electorales del PP
lacianiego el próximo 27 de mayo, con o sin Pastor, son
muy escasas. Esta incertidumbre y el cruce de acusaciones y
descalificaciones que se han intercambiado Pastor y la dirección
provincial de su partido, los electores lo suelen castigar con
contundencia. Una formación política dividida y enfrentada no entusiasma
a nadie.
Al término de la reunión de hoy sabremos - o quizá no -
si han prevalecido las opiniones de Isabel Carrasco, Eduardo
Fernández y José Antonio Velasco o las de quienes abogan por cerrar
el caso como sea y quitárselo de encima. En cualquier caso, el daño ya
es irreparable. El PP en Laciana afronta las elecciones del día 27 en la
peor situación de toda su historia. Lo único que queda por saber, es si
parte de sus electores y muy especialmente algunos de sus históricos
militantes, irán ese día a votar o se quedarán en casa. Lo que sí
sabemos, es que un sector importante ya tiene decidido que a Pastor
no le votará. Ni aunque se lo mande el mismísimo Mariano Rajoy.
Malos tiempos para la lírica política popular en Laciana.
Mañana, y muy a nuestro pesar, "El PAL y el 27 de mayo"
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