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Lo veníamos adelantado desde hace tiempo. Teníamos la certeza de que en
esta campaña electoral, Victorino Alonso no sería un
convidado de piedra. Y efectivamente, se ha cumplido el pronóstico. El
empresario ya ha irrumpido de lleno en la contienda electoral, por medio
de su directora financiera. Quien nos acaba de obsequiar con un artículo
hecho a medida de los intereses de su jefe.
Nos recuerda que, durante los próximos seis años de vigencia del Plan
del Carbón, las cuencas mineras perderán el 20% de sus empleos, como
consecuencia del efecto multiplicador. Según ella, citando a los
expertos, cada empleo de la minería genera 1,69 puestos de trabajo. Lo
que viene a significar para Laciana el acabose, si se nos va nuestro
gran benefactor Victorino. O sea, la misma cantinela de siempre.
Lo que omite doña Fredeswinda Díaz Herrero, es que la continuidad
de la actividad minera, en las condiciones que pretende su jefe, acabará
convirtiendo a Laciana en un erial en muy poco tiempo. No olvidemos, que
durante la última década, la MSP ha prescindido de más del 75% de sus
efectivos. Y sin embargo, los beneficios empresariales no han dejado de
crecer. Sólo en la ilegal explotación de El Feixolín, el propio
empresario declara ante el juzgado, haber extraído carbón por un importe
superior a los 32.000 millones de las antiguas pesetas. En cambio no ha
invertido un céntimo en la comarca. Hasta sus vehículos abonan el
impuesto de circulación en otros municipios. De manera que ya está bien
de chantajes.
Si Victorino Alonso se quiere ir que se vaya cuanto antes. Será
la única manera de que la imaginación y el espíritu emprendedor de
muchos lacianiegos se ponga en marcha. Por lo menos de aquellos que han
decidido seguir residiendo en esta tierra y construir en ella un nuevo
futuro. Que pasa, inexorablemente, por la recuperación de nuestro
patrimonio natural y la adecuada utilización de los fondos para la
reactivación de las cuencas mineras.
El cielo abierto sólo ha traído pérdida de empleo y destrucción del
entorno natural. Hoy nuestras aguas están en un estado calamitoso,
nuestros montes desfigurados y la contaminación ambiental está siendo un
problema de envergadura. Pero, como es natural, todas estas cuestiones
la señora directora financiera de MSP ni las menciona. Ella sólo agita
el estandarte del miedo. La pérdida de empleo.
Debería también contarnos que la poca minería de interior que queda en
Laciana está en fase de liquidación. Porque Victorino Alonso así
lo ha decidido desde hace años. También debería contarnos las
condiciones infrahumanas de los trabajadores a cielo abierto. Contratos
basura y unos salarios de mileuristas por 55 horas de trabajo semanales
y sin ningún derecho. Con la aquiescencia, por no decir la indecente
actitud de sindicatos y partidos políticos en general. Esa es la otra
realidad de la que no habla doña Fredeswinda.
Pero lo más inquietante, es que ese mismo discurso está siendo
vehiculado por el resto de las fuerzas políticas que concurren a estas
elecciones municipales. Salvo Los Verdes, claro está. El propio alcalde
asegura estar en contra de las explotaciones a cielo abierto, pero su
"responsabilidad" le lleva a defenderlas, porque de otro modo Laciana se
hundiría. Tamaña falacia sólo pude decirla quien a lo largo de diez años
se ha revelado incapaz de ofrecer otra alternativa a los lacianiegos,
que no fuera la de Victorino Alonso.
Los lacianiegos no pueden dejarse amedrentar por el miedo. Tienen que
decidir libre y soberanamente. La situación del Valle la conocemos todos
y a sus responsables también. Todos ellos han sido unos pésimos gestores
y han aceptado sin rechistar todas las condiciones impuestas por el
empresario, por más que ahora se defiendan de lo contrario.
Victorino Alonso ha sido el verdadero alcalde del ayuntamiento. Con
unos y con otros. Nadie se ha atrevido a pararle los pies. Hasta ahora,
ni siquiera la Justicia. Es probablemente el caso más insólito del país.
No obstante, Los Verdes podemos garantizar que si el próximo día 27 de
mayo los lacianiegos nos dan la mayoría suficiente para cambiar el rumbo
del ayuntamiento y por ende de Laciana, este singular empresario se
encontrará al día siguiente con la horma de su zapato. En ningún país de
nuestro entorno se la habría consentido la milésima parte de lo que se
le ha consentido aquí.
No sólo le haremos de inmediato cumplir la Ley como a cualquier otro
ciudadano, sino que va a tener que abonar todo lo que adeuda a los
lacianiegos desde hace años. Y si amenaza con irse que se vaya, que no
faltará quien tome el relevo. Algunos lo están deseando.
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