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De nuevo confrontados con una vergonzante realidad. Una más. El
Ayuntamiento de Villablino bate récords por sus escándalos. Ni se
recuerda cuando se aprobaron por última vez los presupuestos
municipales. Seguimos siendo el municipio más endeudado de Castilla y
León. Estamos a la espera de una nueva fiscalización de la contabilidad
municipal por el Tribunal de Cuentas. Es de prever que sus resultados
sean muy similares a los de la primera fiscalización. Es decir, un
desastre. No se espera, sin embargo, que Hidroeléctrica La Prohida corte
nuevamente el suministro eléctrico por falta de pago. Su accionista
mayoritario así lo ha garantizado. Lo que en modo alguno significa que
hayamos saldado la enorme deuda que tenemos con la compañía eléctrica.
Los ciudadanos, por lo menos una parte importante, siguen esperando que
se les garantice que el agua que consumen reúne las garantías sanitarias
suficientes. Los lodos de la depuradora se siguen soterrando sin ningún
control. Victorino Alonso continúa con toda impunidad
infringiendo la Ley y despedazando nuestro patrimonio natural. Y por si
todo esto fuera poco, los Servicios Sanitarios de la Junta de Castilla y
León, acaban de decretar una nueva clausura del Matadero Municipal. La
segunda en menos de un año. De nada han servido nuestras sucesivas
denuncias. La primera en 2005.
Naturalmente, esto es el legado del inefable Guillermo Murias,
pero no es motivo suficiente como para que el actual Equipo de Gobierno
quede exento de responsabilidad. Esencialmente, porque buena parte de
sus integrantes estuvieron al frente del Ayuntamiento durante los dos
primeros años del mandato anterior. Y también, porque desde hace cuatro
meses gobiernan nuevamente la institución municipal.
Y en el caso del Matadero Municipal, los primero que salta a la vista,
es que la concejala responsable no hizo convenientemente su trabajo. De
lo contrario las alertas habrían saltado antes. Máxime, cuando los
Servicios Sanitarios de la Junta nos dicen que antes de decretar el
cierre se habían levantado varias actas que acreditaban la caótica
situación sanitaria de esta instalación.
Hasta ahora no habíamos dicho ni media palabra sobre las dedicaciones
exclusivas de varios concejales del Equipo de Gobierno, pero a partir de
ahora tendremos que empezar a exigir responsabilidades. Es lo mínimo que
se puede hacer con alguien que percibe un salario con cargo al
presupuesto municipal.
Ya está bien de pasarse la patata caliente. Que el anterior Equipo de
Gobierno fue un desastre ya lo sabemos, y por ello ha sido castigado por
los electores, pero eso no significa que el actual crea que el estado de
gracia durará indefinidamente.
03/10/2007
Revista de Prensa
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