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Las máquinas han vuelto al tajo en El Feixolín. Eso sí, sólo para
restaurar. Eso no se lo cree nadie, pero es el subterfugio que han
encontrado para burlar la Ley. Una vez más, la Junta de Castilla y León
se ha vuelto a cubrir de gloria. Durante 12 años ha mirado para
otro lado y durante los últimos 10 meses para ninguna parte. Simplemente
El Feixolín no existía. De otro modo habría puesto algo más de celo para
vigilar el cumplimiento del auto dictado por el Juzgado de lo
Contencioso Administrativo. Y así no tendría que reconocer que durante
ese período, el empresario no se ha hecho otra cosa que seguir
extrayendo ilegalmente carbón.
Ahora nos cuenta que realizará labores de control y vigilancia con
carácter mensual, para comprobar que sólo se están realizando labores de
restauración. Pues bien, Los Verdes de Europa también vamos a
colaborar en esa tarea, aunque no estemos mandatados por ninguna
autoridad administrativa ni judicial. Lo haremos sencillamente por
coherencia y para velar por el estricto cumplimiento de la legalidad.
Naturalmente, de este seguimiento daremos cumplida información a la
ciudadanía y también al juzgado que entiende del caso.
A tenor de todo lo que está sucediendo y muy especialmente desde que se
han precintado las instalaciones, hemos de convenir que en este país, el
chantaje es una herramienta muy eficaz para desvirtuar las resoluciones
judiciales. En esas condiciones, resulta cada vez más difícil confiar en
la Justicia y creer en el Estado de Derecho. Al menos para los
ciudadanos que no están inmersos en el complejo tinglado jurídico. O
sea, para la mayoría.
Lo que se percibe en todo este asunto, es que el empresario actúa
descaradamente ejerciendo un chantaje escandaloso y que al final se sale
con la suya. Amenazó con los despidos, retuvo las nóminas de sus
empleados, los utilizó vergonzosamente y todo en beneficio propio. Ahora
que ya ha obtenido lo que pretendía todo vuelve a la normalidad. Es
decir, a la ilegalidad. Porque como ya hemos dicho, nadie en su sano
juicio puede creerse que en El Feixolín no se vaya a extraer carbón.
No perdamos de vista la excusa utilizada por el empresario para despedir
y retener los emolumentos de sus empleados. No se extrae carbón,
consiguientemente no hay ingresos. O sea, que la empresa está amenazada
y corre peligro de cierre. De ahí que se hayan tenido que tomar medidas
para salvarla.
Pues bien, si sólo se va a restaurar, no sólo no habrá ingresos, sino
que se generarán cuantiosos gastos. Porque no estamos en presencia de
una obra menor. Son varios millones de metros cúbicos los que hay que
mover para colmatar el gigantesco agujero que ahí hay. En fin, la
superchería es de tal calibre que es un insulto a la inteligencia. Lo
dicho, es este Estado de Derecho el chantaje, para algunos es muy
rentable. A la vista está.
19/06/2007 09:44
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