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EXPEDIENTE SANCIONADOR
CONTRA
"EXPLOTACIONES MINERAS DE NAVALEO"
EN CABOALLES DE ARRIBA
Nuevo varapalo para el
Ayuntamiento de Villablino. La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil
incoa un nuevo expediente sancionador por otra infracción
medioambiental. Dejando una vez más en evidencia la política del
Equipo de Gobierno en esta materia. ¿Qué más tiene que pasar para que
alguien asuma responsabilidades políticas?
26/12/2008
Éste
es el cuarto expediente sancionador que se incoa por una
infracción ambiental cometida en el término municipal del Ayuntamiento
de Villablino. Y al igual que en los tres anteriores, éste también se
incoa como consecuencia de la denuncia de un particular. Dejando así en
evidencia al Equipo de Gobierno y por ende, a la concejalía de medio
ambiente. Que no sólo hace permanentemente dejación de sus funciones,
sino que ha demostrado no tener el menor interés por asumirlas.
Naturalmente, las razones son sobradamente conocidas por todos.
En este asunto, tanto Guillermo Murias como
Ana Luisa Durán, tomaron partido desde el principio. Murias más hábil,
dejó pasar el tiempo y enredó a los vecinos adquiriendo compromisos que
jamás cumpliría. La actual alcaldesa heredó el problema y no sólo
ninguneó a los vecinos, sino que se posicionó abiertamente en su contra.
Anunció que ese vertedero se legalizaría porque era necesario. Y para
ello sólo bastaba modificar la calificación urbanística del suelo. Sin
embargo, ante la tenacidad de los vecinos no tuvo más remedio que acabar
firmando el decreto de paralización de los vertidos. Eso sí, mientras
tanto ha seguido tramitando el expediente para su legalización. Aunque
según hemos podido saber puede que se encuentre con más dificultades de
las esperadas.
El pasado día 12, los vecinos obtenían una
importante victoria al conseguir la reapertura del camino Real. Y hoy
vuelven a obtener un notable éxito con la apertura por parte de la
Confederación Hidrográfica del Miño-Sil de un expediente sancionador
contra Explotaciones Mineras de Navaleo, por "realización de un
depósito de tierras, escombros, estériles de carbón y residuos
contaminantes" . Quedando así ampliamente demostrado que los
vecinos tenían razón al denunciar la existencia de residuos
contaminantes en este vertedero ilegal. Un extremo que jamás
reconocieron ni Guillermo Murias ni Ana Luisa Durán, y por el que hoy
ambos deberían asumir responsabilidades políticas. Las inherentes al
concejal de medio ambiente, mejor ni citarlas. Todos sabemos que, en
éste como en casi todos los asuntos de su competencia, su función es la
del convidado de piedra. Eso sí, una función remunerada con cargo al
erario público.
Como ya hemos señalado, este tema va a
seguir dando que hablar, puesto que también está abierta la vía
judicial. Pero al margen de lo que resulte del veredicto de la Justicia,
desde este mismo momento ya existen hechos probados que implican a
Guillermo Murias y a Ana Luisa Durán. Y por los cuales han de
exigírseles responsabilidades políticas. Por orden judicial se ha
ordenado la apertura del camino Real. Una resolución que tendría que
haber partido de la Alcaldía desde el momento en que tiene conocimiento
de que se está cometiendo esa grave infracción. A la que ahora se
suma la tipificada por la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil.
De no haberse producido esta dejación de
funciones por parte del Ayuntamiento el asunto habría quedado zanjado
desde la primera denuncia vecinal. Sin embargo, con esa actitud de mirar
para otro lado, el Ayuntamiento no sólo ha estado amparando al
infractor, sino que ha sido un colaborador necesario en la comisión de
una infracción urbanística y otra ambiental. Y por todo ello sus
responsables tienen obligatoriamente que asumir responsabilidades
políticas.
Lo que está sucediendo en este Ayuntamiento
desde hace años es escandaloso y vergonzante. Un sector de la clase
política está dañando considerablemente la imagen de Laciana, que sólo
aparece en los medios de comunicación por los desaguisados que ella
comete. La ilegalidad ha adquirido tal carta de naturaleza, que la
legalidad se ha convertido en la excepción. Esa es la triste realidad
que todos los lacianiegos padecemos. Tener a una clase política
instalada en el conformismo y la desidia. Y sin otra perspectiva de
futuro que la de perpetuarse en el cargo contra viento y marea.
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