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ACCIDENTE
MORTAL EN FONFRÍA
23/06/2009
El
pasado sábado, un joven lacianiego de 26 años perdía la vida al
despeñarse por un terraplén el camión que conducía en el
explotación de carbón a cielo abierto de FONFRÍA, propiedad del
empresario Victorino Alonso. De cuantos medios de comunicación se han
hecho eco de esta triste noticia, ninguno ha mencionado un aspecto a
nuestro juicio capital. Es decir, la situación ilegal, por
resolución judicial, de esta explotación. Sin embargo, todos disponen de
esa información. Incluso en más de una ocasión otrora se hicieron eco de
ella. En esta ocasión, sin embargo, mutismo total al igual que las
administraciones públicas, las centrales sindicales, los partidos
políticos y por supuesto, los infractores. Todos miran para otro lado,
quizá porque por acción u omisión, en el fondo saben que tienen una
alícuota parte de responsabilidad en este trágico suceso. Y esto no es
demagogia. Es la cruda realidad sobre lo que está sucediendo en
Laciana.
A estas alturas nadie en Laciana ignora la
situación de las explotaciones a cielo abierto. Esta Web está
trufada de denuncias sobre hechos que en la mayoría de los casos son
constitutivos de delito. De nada sirve ahora que algunos intenten lavar
su conciencia decretando un día de luto en la minería por la muerte de
este joven trabajador. En primer término, porque la mayoría - por no
decir la totalidad - de los trabajadores del cielo abierto no forman
parte del régimen de la minería. Todos o casi todos pertenecen a la obra
pública. Así les salen mucho más baratos a la empresa y al Estado. Y de
esta situación, son principalmente responsables las centrales
sindicales. De igual modo que son responsables de las condiciones
laborales de estos trabajadores. Este accidente, como casi todos los que
se producen en las empresas del Grupo Alonso, será presumiblemente
imputado a una imprudencia del trabajador. Ni siquiera habrá hueco para
la fatalidad. Sin embargo, con otras condiciones de trabajo seguro que
no se hubiera producido. Naturalmente, bascular a 15 o 20 metros
del terraplén significa que otra máquina tiene que empujar esos
estériles hacia el vertedero y como eso supone un gasto para la empresa,
pues se sacrifica la seguridad del trabajador. Sólo basta con acercarse
a estas explotaciones para constatar como los trabajadores se juegan a
diario la vida. Lo extraño es que no se produzcan más accidentes de este
tipo. Tampoco podemos obviar la infernal cadencia de trabajo a la que
están sometidos estos trabajadores. En buena medida lo uno explica lo
otro.
Particularmente vergonzosa resulta la
actitud de las diversas fuerzas políticas, que con su silencio
demuestran una vez más de que lado están. Los Verdes de Laciana hemos
denunciado por activa y por pasiva la situación de ilegalidad de estas
explotaciones. Y hemos denunciado hasta la saciedad las condiciones
laborales de los trabajadores del cielo abierto. Denuncias que nos han
valido descalificaciones, calumnias, injurias y hasta amenazas. Salvo a
Los Verdes a ninguna otra fuerza política en Laciana le han reventado un
acto electoral. Y por paradójico que parezca, entre los
reventadores había numerosos trabajadores del cielo abierto. Dando a
entender que estaban plenamente satisfechos con sus condiciones
laborales y salariales. Vamos, que los indeseables éramos quines
defendíamos la legalidad. Y, además, reclamábamos mejores condiciones
laborales y salariales para ellos. Decididamente, nadie podrá entender
jamás las razones por las cuales en Laciana se ha llegado a este grado
de sumisión ante un empresario, para el que la vida de un trabajador
vale realmente tan poco. Siempre hemos dicho que Victorino sólo hacía lo
que le dejaban. Hoy los que le han dejado y le siguen dejando explotar
ilegalmente a cielo abierto, tienen las manos manchadas de sangre.
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