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HEMOS
VUELTO A FONFRÍA
24/03/2010
Independientemente
de que uno sea partidario o detractor de las explotaciones de carbón a
cielo abierto, todos deberíamos, al menos una vez, visitarlas. Puede que
a partir de entonces nuestra percepción sobre las mismas variara
considerablemente.
El pasado domingo hemos vuelto a subir a la
explotación de Fonfría. La hemos recorrido de cabo a rabo,
esperando que en cualquier momento aparecieran los guardas del amo.
Finalmente el encuentro no se produjo. Nos observaron desde la lejanía y
eso fue todo. De manera que hemos podido trabajar con relativa
tranquilidad. Hemos tomado un centenar de fotografías, algunas de las
cuales te mostramos hoy. Otras las guardamos a buen recaudo, porque a
buen seguro que se necesitarán.
Como podrás comprobar viendo las
fotografías, el panorama es desolador. Miles de robles, acebos, abedules
y otras especies han desaparecido. Al igual que manantiales, arroyos e
incluso una laguna. El paisaje es irreconocible.
Estos bárbaros del productivismo no sólo no
respetan nada, sino que además van dejando el rastro de su arrogancia.
Botellas de plástico vacías, latas de conservas, botes de bebidas, los
embalajes de la dinamita, kilómetros de cables, filtros de aceite de las
máquinas, toneladas de chatarra y todo lo que ya no es visible. Como
todas esas toneladas de aceites usados que se han vertido en estas
montañas de Laciana. Ese es el legado que nos dejan Victorino Alonso y
sus cómplices. Porque no nos cansaremos de repetir, que sin
colaboradores activos y necesarios como el ex alcalde de IU,
Guillermo Murias y la actual alcaldesa del PSOE, Ana Luisa Durán
esta barbarie jamás se habría producido.
En varias ocasiones hemos denunciado los
desprendimientos de piedras por la vertiente de Orallo. Lo que nos hemos
encontrado el domingo es realmente inquietante. Enormes piedras yacen el
en lecho de los arroyos que vierten sus aguas hacia el pueblo de Orallo.
Todas ellas, como muestran las fotografías, en un precario equilibrio.
Por eso alertamos al presidente de la Junta Vecinal de
Orallo, a la alcaldesa del ayuntamiento de Villablino y a los agentes
del SEPRONA. Por esa zona transitan personas y animales, sin que esté
garantizada su seguridad.
Pero no sólo ese desolador paisaje llama la atención.
Quines conocen bien la mina se quedan perplejos ante la que están
viendo. Es decir, unas capas de poca potencia. Lo que significa que ese
descomunal movimiento de tierra que se está realizando, para extraer tan
poco carbón, tiene que obedecer a algo inconfesable. Por ejemplo, que
sirva de tapadera para camuflar carbón de importación como producción
nacional. Total un fraude más. Aunque también puede encubrir otras trampas de igual calado.
Lo que está claro para cualquier minero, es que aquí hay trampa. Y eso
es lo que intentaremos averiguar. Desde luego, lo que no tiene trampa son
las imágenes que hemos tomado para que las veas. Seas partidario o
detractor de las explotaciones a cielo abierto.
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