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Ni rastro de ideología. Las ideas hace tiempo que han
dejado de caracterizar a algunas formaciones políticas. Ahora la
principal preocupación -u obsesión - es gobernar. Con quien sea y como
sea. Y si no, que se lo pregunten a IU en Laciana. Que desde hace año y
pico gobierna en coalición con el PP el ayuntamiento de Villablino. Un
pacto muy sólido por cierto. Puesto que sólo se romperá - más bien se
escenificará la ruptura - a primeros de abril. Es decir, durante el
período en el que deben presentarse ante la Junta Electoral, las
candidaturas para las próximas elecciones municipales del 27 de mayo.
Pero la versatilidad política e ideológica de IU va aún
mucho más allá. También está coaligada con unos pseudo Verdes de
Castilla y León. La transigencia y contemporización de esta formación es
admirable. Sus principios fundamentales, si es que los tiene, quedan
subordinados al oportunismo. Con quien sea y como sea, pero el caso es
tocar poder.
Sin embargo, lo que no se puede hacer en política es
perder la dignidad. Se puede ganar o perder, pero siempre preservando la
dignidad. Y eso es precisamente lo que no saben hacer en IU, que son
capaces de ir con los de la feria y volver con los del mercado. Vamos,
que de fiables no tienen nada.
No obstante, hemos de reconocerles una cierta habilidad
en el arte de navegar en las procelosas aguas de la política. En el
mandato 1995-1999, evitaron en el último momento, una moción de censura
que había sido anunciada a bombo y platillo en los medios de
comunicación. Sobre este episodio circularon - y siguen circulando -
toda suerte de rumores. Militantes de la coalición, otrora díscolos y
hoy de nuevo en el redil, han afirmado sin el menor recato, que se había
comprado a un concejal del PSOE. Sea como fuere, el misterio sigue sin
ser desvelado. Lo que en modo alguno significa que no haya existido.
Principalmente, porque Guillermo Murias conoce
perfectamente a los autores de estas graves acusaciones. Es más, en
privado asegura que son unos impresentables. Sin embargo, en más de una
ocasión se le ha visto en su compañía tomado café. ¿En qué quedamos?
¿Cuando miente y cuando dice la verdad?
Claro que tratándose de Murias, la corrección del
pensamiento es algo habitual en él. Entre lo que dice y lo que hace
siempre suele mediar un gran trecho. Aparentemente está en contra de las
explotaciones a cielo abierto. Al menos ese fue el subterfugio que
utilizó para justificar la moción de censura y su alianza con el PP
frente al PSOE. La realidad ya la conocemos. Bien es verdad que antes
había recurrido a otra escapatoria. La propuesta de moción de censura de
Pastor "era un calentón de verano". Eso lo declaraba a la prensa,
mientras entre bastidores Mariano Rubio negociaba las
condiciones. O sea, sus propias condiciones. Que se le asignara una
dedicación con sueldo. Y así fue. El portavoz del PP quería tocar poder
por primera vez y aceptó todas las condiciones. A eso se redujo el
paripé del cambio.
Y no duden de que después del 27 de mayo estos
irreprochables e íntegros progresistas volverán a las andadas. Estarán
de nuevo en el mercado y se venderán al mejor postor. Eso sí, con la
aquiescencia de Victorino Alonso, porque de lo contrario igual
salen a la superficie mucho de lo que se ha venido ocultando a los
ciudadanos.
En cualquier caso, Los Verdes ya les adelantamos que les
facilitaremos la labor. Con nosotros no habrá entendimiento de ninguna
clase. Los trapicheos políticos y personales los dejamos para otros. Si
los ciudadanos nos otorgan la mayoría suficiente para gobernar,
gobernaremos de lo contrario estaremos en la oposición. Y como el tiempo
será testigo sobran comentarios.
Ya es hora de que una fuerza política demuestre que es
diferente. Que concurre a unas elecciones con un proyecto propio y sin
otro interés que el de ponerlo en práctica. Si no lo consigue, porque
así lo deciden los electores, su lugar está en la oposición. Un lugar,
por ejemplo, en el que no saben estar ni IU ni el PP de Laciana. Por más
milongas que nos cuenten sobre el convenio de marras o sobre el interés
de Laciana.
El convenio sirvió de pretexto para ocupar de nuevo el poder. Y quienes
traten de hacernos ver lo contrario nos está engañando miserablemente.
Murias y Pastor merecen pagar un precio político por esta
superchería. De lo contrario, la política seguirá desprestigiándose.
Pero entonces, no sólo estos políticos serán responsables, también los
ciudadanos que en ellos depositen su confianza. Desde luego, en
cualquier país de nuestro entorno, estos posibilistas hace tiempo que
habrían sido expulsados de sus respectivas formaciones políticas. Pero
por eso Spain es diferente.
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