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DESDE LA INDIGNACIÓN
Desde el enojo y casi la
ira, hoy les contamos un caso de injusticia social, protagonizado por
esos comunistas y socialistas de pacotilla, cuyos comportamientos nada
tienen que envidiar al peor explotador. Nadie puede jugar con la
dignidad y el salario de un trabajador.
20/02/2009
Si
no lo contamos nosotros nadie lo contará y los responsables de esta
injusticia seguirán luciendo el palmito de la honradez. Seguirán
embaucando a la ciudadanía con latiguillos y frases hechas tales como
"justicia social", "defensa de los trabajadores", "honradez", "servicio
a los demás" y un largo etc. Pues nada de eso. Estos farsantes
tienen que quedar como lo que son.
La historia es la siguiente: desde hace
aproximadamente unos seis años, la Mancomunidad de la Montaña
Occidental, ese consorcio que forman los ayuntamientos de Villablino,
Palacios, Cabrillanes y Murias de Paredes, le adeuda a un trabajador la
cantidad de unas 350 mil pesetas, en concepto de salario y finiquito por
finalización de contrato. Durante todo este largo período, el trabajador
ha intentado por todos los medios cobrar esa cantidad. Los sucesivos
responsables que se han ido alternando en la dirección de este
consorcio, alegando dificultades económicas han venido demorando una y
otra vez el abono de la cantidad en cuestión. Eso sí, siempre con buenas
palabras y sin negar en ningún momento las obligaciones contraídas con
el trabajador.
Recientemente, de nuevo el trabajador ha
vuelto a reclamar lo que es suyo. Nada más legitimo. La concejala de
Hacienda del Ayuntamiento de Villablino lo remitió a la alcaldesa de
Cabrillanes, puesto que recientemente había pasado a presidir el
consorcio de marras. Una manera como otra cualquiera de quitarse el
problema de encima. Exactamente lo mismo que unos y otros vienen
haciendo desde hace seis años. Ninguno de ellos le dijo, si embargo, que
debía haber presentado en su día un reconocimiento de deuda. De lo
contrario ésta acabaría prescribiendo y perdería definitivamente todos
sus derechos.
Y eso es exactamente lo que ha ocurrido. Hoy
ese trabajador legalmente ya no tiene derecho a nada. Le han timado,
simple y llanamente. Lo han explotado y estafado. Y, además, lo han
humillado trayéndolo de aquí para allá durante seis años. No me negarán
que no es para enojarse vehementemente contra estos responsables
políticos autores de semejantes actos. Esta injusticia social es
intolerable. Y más aún viniendo de estos socialistas y comunistas de
pacotilla, que se llenan la boca con la defensa de los trabajadores.
Apostamos doble contra sencillo que todos ellos han cobrado puntualmente
sus salarios y sus dietas. ¡Faltaría más!
Estos son los políticos y sindicalistas
ejemplares que tenemos en Laciana. Una pandilla de vividores que han
hecho de la política y del sindicalismo un modo de vida que de otra
forma jamás habrían podido soñar. La mitad de ellos, apenas si saben
hacer lo o con un canuto, pero se manejan de maravilla en la ciénaga de
la marrullería, engañando a sus propios compañeros. Y si como es el
caso, llegan a tener mando en plaza, se comportan con el empresario más
tirano. Aquí tenemos un ejemplo que revuelve las tripas a cualquiera.
Mucho discurso hueco y demagogia a raudales, ese es el mundo en el que
mejor se manejan estos falsarios.
Ignoramos si con estas diatribas lograremos
que se haga justicia y que a este trabajador se le abone lo que se le
adeuda. Por nuestra parte haremos todo lo posible. En cualquier caso, de
lo que si pueden estar seguros los responsables de esta injusticia
social, es que periódicamente se la vamos a recordar. Será difícil que
se les caiga la cara de vergüenza, porque ya han demostrado
sobradamente sus comportamientos, pero la ciudadanía tiene derecho a
saber que está gobernada por falsarios. Seguiremos hablando de los
entresijos de este ente llamado Mancomunidad de la Montaña Occidental.
Una pomposa denominación que encierra más de una sorpresa. No lo duden.
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