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LA ALCALDESA AL SERVICIO DEL INTERÉS PARTICULAR


La alcaldesa debe una explicación a los vecinos de Caboalles de Arriba y a la ciudadanía en general, por su defensa numantina del vertedero ilegal. Hoy publicamos el informe que así lo acredita.

04/02/2009

Algunos políticos deberían aplicarse ese principio de responsabilidad que tanto exigen a la ciudadanía. Pues sus actuaciones no suelen ser muy ejemplarizantes. Aún falta la primera vez que oigamos a alguno de los que ocupan sillón en el consistorio de Villablino, asumir la menor responsabilidad por sus múltiples desmanes. El ex alcalde de IU, Guillermo Murias, convocó a los medios informativos recientemente para contarnos que la Fiscalía no presentaría cargos contra él y algunos de sus correligionarios, por el monumental desbarajuste contable que habían cometido. Se puede afirmar sin exagerar lo más mínimo, que si hoy este Ayuntamiento está literalmente en quiebra se lo debe a la "gestión" de Murias y Mariano Rubio. Dos excelentes fontaneros políticos y sindicales, pero dos nulidades absolutas en materia de gestión municipal. El Informe del Tribunal de Cuentas no deja el menor resquicio para la duda sobre esta aseveración. De manera que menos arrogancia. Cuando está probado que se es un incompetente, la decencia política exige que se asuman responsabilidades. Y la primera de ellas es realizar públicamente una autocrítica. Y la segunda retirarse de la vida pública. Cosa que no han hecho ni harán estos singulares e ineficientes gestores del interés público.

Y en situación parecida está nuestra alcaldesa. Cierto es que por el momento no se le puede imputar ninguna irregularidad contable. Sin embargo, sus tropiezos - en todos los ordenes - nada tienen que envidiar a algunos de sus antecesores de infausto recuerdo. Como ellos practica la misma política obscurantista y patrimonializadora, y muestra exactamente el mismo desprecio por la ciudadanía. Su gestión - al menos hasta ahora - también ha sido igual de ineficiente. En su anterior mandato lo más sobresaliente que hizo, fue firmar un convenio con Victorino Alonso para que acabara de despedazar las montañas de Laciana. Y, además, a espaldas de la Corporación Municipal y de la ciudadanía en general. Los intereses recogidos por tamaña arrogancia fue la moción de censura que la apeó de la Alcaldía.

En lo que llevamos de este nuevo mandato, salvo defender los intereses de Victorino nada importante se puede inscribir en su activo. Ni siquiera ha sido capaz de enderezar mínimamente la situación. Y como botón de muestra tenemos el que todavía no haya sido capaz de presentar para su aprobación un nuevo presupuesto. Para que a nadie se le olvide recordaremos que el último se aprobó en el año 2001. Cuando aún era alcalde el que ahora ufanamente nos cuenta que ha salido ileso de entre las mallas de la Fiscalía.

Pero queremos recordarles un caso muy reciente, que ya hemos comentado ampliamente, pero del que a buen seguro se seguirá hablando, porque el caso no está ni mucho menos cerrado. Nos referimos al vertedero ilegal, que ella misma y su antecesor estuvieron amparando durante casi dos años en Caboalles de Arriba. En la reunión que la alcaldesa mantuvo con un grupo de vecinos, fiel a sus principios de soberbia y arrogancia vino a decirles, "que se pusieran como se pusieran su intención era legalizarlo, porque era necesario". Y decimos soberbia y arrogancia porque ningún político puede mantener semejantes propósitos, sabiendo que está sometido al imperio de la Ley. Y esa norma es la que ahora le dice que el citado vertedero no puede legalizarse. Consiguientemente, la alcaldesa ha quedado desautorizada y por ello tendría que pedir disculpas. Naturalmente, ni lo ha hecho ni lo hará. ¡Faltaría más! Sin embargo, puede que tenga que darle explicaciones a la jueza de Villablino. Y explicarle los motivos por los cuales ha tolerado, pese a las denuncias, que ahí se estuvieran vertiendo productos tóxicos para el medio ambiente y para la salud.

Su obstinación al igual que la de Murias para que este vertedero se legalizara, puede que tenga algo que ver con la hipotética y más que probable construcción de un Parque de Carbones. Parece ser que está acreditado documentalmente que entre el empresario que solicitó la construcción del vertedero y Victorino Alonso, han existido o existen relaciones societarias. Lo cual explicaría tanto empeño en sacar adelante una instalación que sólo acarrearía perjuicios de todo tipo a los vecinos de Caboalles de Arriba. Una vez más el interés general quedaría sacrificado en el altar del interés de un particular. Materia en la que los socialistas lacianiegos siempre se han distinguido. Eso sí, a cambio de contrapartidas sobradamente conocidas. Buenos puestos de trabajo y mejores salarios para familiares, militantes y amigos, de esos cargos públicos que a capa y espada defendieron atrocidades como las explotaciones a cielo abierto o el lavadero de carbón casi en pleno casco urbano de Villablino.

La alcaldesa está yendo por muy mal camino y su credibilidad es cada vez menor. Ni siquiera en su propio partido goza de grandes simpatías. En menos de dos años se han desvanecido todas las esperanzas de cambio en este Ayuntamiento. La institución municipal está hoy más que nunca gobernada a distancia por quien todos sabemos. Sólo se pone empeño en la defensa de los mismos intereses. Aun cuando en pocos meses la oficina del INEM registre el parado número 1000. En puertas estamos.

 

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