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No es lo mismo predicar que dar trigo.
Mientras unos discursean sobre la recuperación del patrimonio natural de
Laciana, otros actúan eficazmente en silencio.
Todo comenzó en el otoño de 2004, cuando un grupo de
voluntarios se pusieron manos a la obra. Y este fue el resultado.

Reconstrucción del chozo
de "Las Presas"
No faltaron los agoreros de siempre. "Se nota que no
tenéis nada que hacer". "No durará mucho, porque lo quemarán". "Pero si
hace tiempo que ya no hay ni rebaños ni pastores". Y así suma y sigue.
Lo cierto es que el chozo ahí sigue. Y lo que es más importante,
recibiendo visitas en cualquier época del año.
Hasta hace bien poco era el único que existía en toda la
comarca, pero merced a la tenacidad y el trabajo del presidente de la
Junta Vecinal, Gustavo Sabugo Otero y de algunos vecinos, otros dos han sido
reconstruidos y el tercero lo será la próxima primavera. Los tres
subvencionados por el Instituto Leonés de Cultura.

Chozo en la ladera de Buxonte

Chozo de Vildeo
Y esto no es más que el comienzo, porque la Junta Vecinal
tiene en proyecto recuperar todos los chozos que antiguamente
existieron. Convirtiéndose de este modo en el principal y único
referente de la comarca, en materia de recuperación de este modesto y
singular patrimonio arquitectónico. La próxima primavera se procederá a
la señalización y balizamiento de lo que se denominará "La Ruta de los
Chozos". Una contribución nada desdeñable para que lacianiegos y otros
visitantes puedan conocer mejor nuestro pasado reciente.
Infinitamente más placentero que el que hoy nos ofrecen ,
Victorino Alonso y sus valedores, con las infames explotaciones a
cielo abierto.
De los 14 pueblos del Valle, sólo el de Sosas está siendo
administrado por un miembro de Los Verdes de Europa y su labor,
constituye todo un ejemplo para el resto de los presidentes de las
restantes juntas vecinales. Mientras unos se esfuerzan por preservar y
recuperar el patrimonio natural de los pueblos, otros se lo venden o se
lo regalan a Victorino Alonso. Esa es la diferencia entre un
responsable público y uno que no lo es.
Las subvenciones del Instituto Leonés de Cultura estaban
ahí para que todos pudieran acogerse a ellas, pero sólo una Junta Vecinal
presentó un proyecto. La de Sosas. El resultado aquí lo tenemos.
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