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Ya iba
siendo hora. Tanta tomadura de pelo e ineficacia comenzaban a ser
exasperantes.
La reunión fue muy breve. Justo el tiempo necesario para transmitir el
mensaje en forma de comunicado. Ni preguntas, ni justificaciones, ni
debate ni nada. La situación no puede seguir así y estoy harta de tanta
desidia y tomadura de pelo. Eso es lo que en sustancia les dijo la
alcaldesa a los reunidos. O sea, a la plantilla de personal del Ilmo.
Ayuntamiento de Villablino. Que si por algo se viene caracterizando
desde hace años, es por su ineficacia y pasotismo. Los expedientes
duermen el sueño de los justos, mientras los encargados de su
tramitación y custodia navegan por Internet o prolongan sus pausas
cafeteras tres veces más de la cuenta. Lo cierto es que raramente están
en su sitio.
Estos hechos los venimos denunciando Los Verdes de Europa desde
hace años. Por eso somos los únicos que nos hemos granjeado la enemistad
de este cuerpo de élite bien pagado, que supuestamente está al servicio
de la ciudadanía. Y que se lleva nada más y nada menos, que casi las
tres cuartas partes del presupuesto municipal. Vamos, una bagatela.
Ni que decir tiene que estamos totalmente de acuerdo con esta llamada al
orden. Que esperemos que no se quede sólo en eso, sino que vaya
acompañada de otras actuaciones que pongan definitivamente fin a tanta
desidia e ineficacia acumulada.
No es de recibo que un ciudadano tenga que esperar seis meses una
resolución municipal. Máxime, cuando en una semana puede quedar el
asunto resuelto. Como tampoco es de recibo que en la mayoría de los
casos, el ciudadano salga del Ayuntamiento como ha entrado. Es decir,
sin poder entrevistarse con el encargado de tramitar su asunto. Y lo
mismo ocurre cuando se intenta hacer la gestión por vía telefónica.
Nunca se encuentra a la persona que en teoría tiene que recibir el
recado. O ha salido a tomar café o está ocupada en otros menesteres
misteriosos. Desde luego, casi nunca está en su sitio. El mal es
endémico. Y es fruto del ejemplo y la cultura implantada por los
principales responsables de la institución. Los políticos. Más proclives
al jolgorio y al chismorreo de la cafetería que a la soledad del
despacho.
El Ayuntamiento de Villablino se había convertido en la casa de tócame
roque. En lugar de ser la casa de todos, más parecía la finca privada de
unos pocos. Por eso no era infrecuente ver e militantes, familiares y
amigos del poder, desenvolverse con gran soltura por las dependencias
municipales. En ocasiones atendiendo al público, haciendo fotocopias o
deambulando por el archivo municipal como Pedro por su casa. Sin contar
a esos empleados, que de vez en cuando, abandonan su puesto de trabajo
para desarrollar otras tareas remuneradas por cuenta propia. Sí, todo
esto y más, está sucediendo en el Ayuntamiento desde hace años. Y el
hecho de que nadie se atreva a denunciarlo, no significa en modo alguno
que no exista. Por eso venimos insistiendo en la necesidad de romper con
el pasado. Y aquellos recalcitrantes que no estén dispuestos a cumplir
con su obligación, no pueden tener cabida en un Ayuntamiento que ya
tiene más problemas de los que puede resolver.
Por más enemistades que esta reiteración nos pueda granjear, seguimos
diciendo, que la plantilla está sobredimensionada. Y, además, que es
ineficaz en muchos aspectos. Por eso la advertencia de la alcaldesa
tiene que ir acompañada de otras medidas más contundentes. Como por
ejemplo, un control diario y riguroso de la labor de cada uno. Los
vecinos lo agradecerán y las arcas municipales también. Que bastante
escuálidas están por la irresponsabilidad y la incompetencia de algunos.
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