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Por increíble que parezca, salvo Los Verdes, ninguna formación política
o social en Laciana, ha efectuado jamás la menor mención sobre uno de
los problemas más graves que tiene nuestra comarca. Es decir, la calidad
del agua. Quizá porque todo aquello de lo que no se habla no existe. Lo
que sucede, es que con una actuación tan irresponsable se está poniendo
en riesgo la salud de la población.
El problema ya no está sólo en las balsas de decantación de la mina
abandonada de Sosas, sino que se está extendiendo por todo el valle. En
los ríos de Orallo, Caboalles de Abajo, San Miguel y Sosas, la
contaminación de sus aguas es cada día más evidente. Sin embargo, esta
situación no parece preocupar lo más mínimo a nadie. Ni a la
"puntillosa" Confederación Hidrográfica del Norte, ni al ayuntamiento de
Villablino ni a nadie.
Desde hace dos años, Los Verdes venimos planteando la necesidad de que
se realicen análisis químicos de todas las aguas del municipio, pero los
responsables municipales siguen haciendo oídos sordos. Una actitud
incomprensible. Además, de irresponsable y temeraria.
Los Verdes seguimos sin entender que los medios de comunicación no
muestren mayor interés por un tema tan importante. Máxime, siendo
conscientes de que sólo aquellos asuntos que se airean públicamente
suscitan la reacción de los políticos. Sin contar que su deber consiste
en informar verazmente a la ciudadanía sobre todo aquello que puede
resultar de interés. Y este problema nos afecta a todos sin excepción.
Los efectos sobre la salud que esta situación puede acabar produciendo
son fácilmente predecibles.

Como se puede apreciar en estas dos imágenes, estas aguas contaminadas
se están utilizando para el riego de prados y huertas.
Consiguientemente, sus efectos sobre la cadena alimentaria son
innegables, aun cuando no sean inmediatos sobre nuestra salud, pero la
bomba de relojería está activada y su explosión es sólo cuestión de
tiempo.
Es curioso, por ejemplo, que ni MSP ni el ayuntamiento hayan reaccionado
ante la acusación tan grave que venimos realizando Los Verdes,
asegurando que en las explotaciones a cielo abierto se han vertido del
orden de 2.000 toneladas de aceites usados, procedentes de la maquinaria
que se utiliza en la explotación. De ser incierta, ya tendríamos que
haber comparecido ante el juez por difamación. Pero que sepamos nadie ha
formulado hasta el momento la menor denuncia. Tampoco nadie ha
desmentido que en esas mismas explotaciones hayan quedado sepultados
miles de neumáticos usados y toneladas de chatarra. ¿Por qué?
Pues bien, los efectos que todos esos materiales altamente tóxicos
tendrán sobre los acuíferos, son más que evidentes. De hecho ya se están
produciendo. Y en esta página se han venido aportando las pruebas
irrefutables. Pero aún estamos a la espera de que se produzca la primera
reacción por parte de alguien. ¿Acaso alguien imagina que nuestro único
propósito consiste en crear una alarma social? ¿Puede alguien concebir
que Los Verdes podamos comportarnos de manera tan irresponsable? Si
insistimos tanto en este tema, es porque toda la información de que
disponemos es de lo más inquietante. Los tres biólogos que han
contemplado el panorama han sido rotundos, la situación es realmente muy
inquietante. Y a la misma conclusión han llegado también varios
sanitarios consultados. De manera que no estamos en presencia de un
asunto menor.
Por eso, lo primero que haremos Los Verdes al llegar al ayuntamiento,
será encargar inmediatamente la realización de esos análisis químicos
que venimos reclamando desde hace dos años. De ese modo se sabrá si las
aguas de nuestro municipio, suponen un peligro para la salud o si por el
contrario tienen la calidad que dicen nuestros políticos. En todo caso y
como medida de precaución, lo mejor es abstenerse de consumir estas
aguas. Esa es nuestra recomendación.
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