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Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), el turismo
constituye en la actualidad la mayor industria del planeta. Más
de 700 millones de personas se desplazan cada años fuera de sus países
respectivos. Y los ingresos mundiales por turismo superan los 500.000
millones de dólares. Es decir, que esta actividad constituye la tercera
fuente internacional de ganancias por exportación en el mundo, solamente
superada por el petróleo y los vehículos a motor.
España es la tercera potencia mundial, justo después de
Francia y EEUU. El 10% de nuestro Producto Interior Bruto (PIB) se lo
debemos al turismo, que además financia más del 165% de nuestro déficit
comercial. Los ingresos del sector del turismo se calculan en unos 6.000
millardos de pesetas y de él dependen unos 680.000 puestos de trabajo
directos y unos 500.000 indirectos. En definitiva, el turismo es una
actividad básica en la economía de nuestro país.
Sin embargo, en los últimos años se han detectado cambios
importantes, que confirman que el futuro del sector no está ni mucho
menos garantizado, fundamentalmente en lo que a turismo de sol y playa
se refiere. Por eso, el sector está tomando medidas para evitar ese
descenso de afluencia que ha comenzado a detectarse. Y ahí es donde
zonas como Laciana pueden tener un hueco.
Pero para conseguirlo, uno de los factores decisivos es
la protección del medio ambiente. Un concepto mucho más amplio de
lo que parece y que engloba los recursos naturales además de los
paisajes. La naturaleza se convierte en aspecto esencial. Y en Laciana
observamos como poco a poco se está destrozando, por la falta de visión
de futuro de nuestros políticos y por la insaciable voracidad de un
empresario.

LO QUE NUNCA SE DEBIÓ PERMITIR (Tala
masiva de robles en el Castro de la Muela)
Si el próximo día 27 de mayo, los lacianiegos nos otorgan
su confianza y nos dan la mayoría suficiente para gobernar el
ayuntamiento sin ataduras, lo primero que haremos Los Verdes, será poner
freno a esta perspectiva desarrollista incontrolada y poner en práctica
un nuevo modelo de desarrollo que tenga como pilar principal el
desarrollo sostenible. Es decir, una conservación y adecuada gestión
del entorno, evitando más degradación para no seguir poniendo en peligro
el futuro y la estabilidad económica de nuestra comarca. En resumen, la
propuesta de futuro radica en un turismo de calidad y ambientalmente
sostenible.
Cualquiera que se haya tomado la molestia de aproximarse
un poco a este tema, sabe que el turismo y las actividades
recreativas dependen del entorno natural y cultural para su éxito a
largo plazo. Por eso, es imprescindible evitar la Perdida de
hábitats y de biodiversidad así como los impactos sobre la flora
y la fauna. Justo lo contrario de lo que en Laciana se lleva
haciendo desde hace 20 años.
Y es igualmente necesario corregir las deficiencias en
materia de evacuación y depuración de aguas residuales. Hoy
Laciana no supera las pruebas mínimas establecidas por la UE, en materia
de calidad de aguas. Ni para el consumo ni para el baño o la pesca.
Precisamente debido a las explotaciones a cielo abierto y a la propia
desaprensión del ayuntamiento que sólo depura - y mal - una parte de
esas aguas residuales.
Tampoco se puede obviar que en Laciana se han ido
perdiendo progresivamente muchas de nuestras tradiciones y costumbres.
Y esa responsabilidad es sola y exclusivamente de nuestros gestores
municipales, que no han sabido o no han querido poner en valor nuestro
legado cultural. Cuatro pinceladas por aquí y otras cuatro por allá y
mucha propaganda, pero nada serio en realidad. Sólo hay que fijarse en
lo ocurrido con la exhibición de deportes autóctonos que se venía
celebrando los últimos años. Los intereses políticos y partidistas
acabaron cargándosela por puro sectarismo.
El ecoturismo es una de nuestras soluciones. Está
demostrado que en Los Parques Nacionales y Naturales, así como otras
áreas protegidas, por su propia naturaleza y vulnerabilidad, el turismo
puede contribuir a su mejora. Gracias al aumento de ingresos y el
interés que los turistas muestran por la fauna y la flora de estos
parajes. Ese interés es el que precisamente favorece la conservación de
esa biodiversidad.

LO QUE HAY QUE PRESERVAR (Braña de
Sosas y El Cornón)
Por eso, cuando algunos se oponen a este tipo de figuras
proteccionistas, hay que decirles que no tienen ni la menor idea de lo
que están diciendo. Sólo la ignorancia puede llevarles a sostener
semejantes barbaridades como las que se están oyendo en Laciana. Que sea
a propósito de la declaración de Parque Natural, o a los Planes de
Recuperación del Oso Pardo y del Urogallo Cantábrico. Polémicas, una vez
más, alimentadas irresponsablemente desde los partidos políticos, con el
único fin de congraciarse con un sector de cazadores que están mal
informados.
Recientemente en esta misma página hemos demostrado que
estas figuras proteccionistas son generadoras de empleo
estable y de calidad. Y que en las zonas de su influencia la
actividad laboral crece mientras disminuye en el resto de la zona rural.
Además, de garantizar una estabilidad poblacional que de otro modo no se
consigue.
El futuro de Laciana está estrechamente ligado a su
patrimonio natural. Y aquellos que no lo quieran ver así, o son miopes o
de mala fe. Y que nadie se haga ilusiones, o se pone fin definitivamente
a esta barbarie de las explotaciones a cielo abierto o en menos de una
década Laciana será una comarca Terminal.
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