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Esto es lo que hace un par de años escribíamos en esta Web:
UN PUEBLO NO PUEDE
DUDAR ENTRE LA SUMISIÓN Y LA DIGNIDAD
"Si Laciana pierde la dignidad ya no le quedará nada. En esa encrucijada
está hoy el otrora “Valle de la libertad”. Si los lacianiegos aceptan
sumisamente que el poder político y empresarial impongan la ley del más
fuerte, nunca jamás podrán lamentarse. Con su pasividad habrán aceptado
una nueva forma de vasallaje moderno, pero comparable al que existió en
la época medieval. Dicho de otro modo, el adagio popular “de que cada
pueblo tiene lo que se merece” cobrará definitivamente carta de
naturaleza. Si Victorino Alonso logra imponer la ley del miedo, el
futuro de Laciana ya sólo estará en sus manos".
Desgraciadamente nuestro vaticinio se está cumpliendo casi de forma
milimétrica. Jamás Laciana estuvo más humillada y sumisa que hoy. Jamás
se había llegado a una clamorosa y vergonzante insolidaridad como la que
hoy se manifiesta en esta tierra.
Tres mineros fallecidos en accidente laboral en una semana y mientras el
último aún no ha sido enterrado, sus compañeros trabajan normalmente en
El Feixolín, Fonfría y El Lavadero. Jamás se había visto esto en este
valle. Hoy plagado de esquiroles indignos y sumisos. Como de costumbre,
la tropa sindical asegura "desconocer esta situación". Se refugian en
que ellos han hecho su trabajo convocando dos días de luto. Es decir, de
paro laboral en señal de duelo por el compañero fallecido. Pero su
autoridad es tan clamorosamente nula, que los trabajadores optan por
cumplir las consignas del desalmado amo. Para quien es mucho más
importante la cuenta de resultados que la vida de un trabajador. Por eso
les dice que se olviden de lo accesorio y que acudan al tajo. Y eso es
lo que hacen como corderos. ¡Qué vergüenza!
Laciana tiene indudablemente lo que merece. Política, sindical y
empresarialmente. La pasividad de sus gentes ha acabado convirtiéndolos
en ciudadanos de segundo orden. Y lo que hoy ocurre y que a muchos nos
indigna y entristece, no es más que la consecuencia de lo que
algunos han sembrado. Nos referimos a esos sindicalistas reconvertidos
en políticos que han convertido a Laciana en un erial en materia de
justicia y moral social.
Ellos son en gran medida - por no decir en su totalidad - responsables
de esta insolidaridad vergonzosa. De nada valen ahora todas esas cínicas
e hipócritas soflamas censurando a un empresario, que al fin y al cabo,
si actúa como actúa, es simple y llanamente porque ellos se lo vienen
tolerando desde que llegó a Laciana.
24/10/2007
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