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Mientras
el alcalde en funciones, Guillermo Murias, no ha cesado de
abogar desde hace meses por la solución del tripartito para gobernar el
ayuntamiento de Villablino, el coordinador comarcal de IU, Tomás
Bejega, contaba por todos los rincones que su única preocupación era
que el PSOE no accediera a la Alcaldía. Pues bien, todo parece indicar,
que una vez más, Murias se llevará el gato al agua. Naturalmente,
no será un tripartito, porque las urnas han descartado esa posibilidad,
pero puede ser un compromiso de otra índole, si las negociaciones que se
están desarrollando entre las direcciones regionales del PSOE e IU
llegan a buen puerto.
Bien es cierto que la futura alcaldesa, Ana Luisa Durán, ha
declarado que "quiere gobernar en minoría", pero esa posibilidad no
depende solamente de ella. En juego está el gobierno de varios
ayuntamientos de la Comunidad. Consiguientemente, IU intentará forzar un
acuerdo de máximos. Otra cosa será que lo consiga. Murias hará
valer toda su influencia - si es que aún tiene alguna después de su
sonoro fracaso - para lograrlo. Esencialmente porque es el que más lo
necesita, para evitar que se levanten las alfombras en el ayuntamiento
de Villablino.
Su obsesión por el tripartito no tenía otro objetivo que el garantizarse
su propia protección. Pues no ignora que la Fiscalía está actuando por
la comisión de un posible delito contable. También está pendiente una
causa penal contra él como consecuencia de la denuncia presentada por NARSIL en el caso de El Feixolín, al margen de todas las actuaciones
administrativas en curso. Y después está el caso de Fonfría y esos doce
millones de las antiguas pesetas que el consistorio tiene que
desembolsar por su propia negligencia. Sin contar otros muchos asuntos
que a buen seguro aflorarán en los próximos meses.
Ahora lo interesante será comprobar que había de cierto en todas esas
manifestaciones de Tomás Bejega. Quien en privado - al menos con
Los Verdes de Europa - manejaba un discurso y en público asentía
a todo lo que decía su cabeza de lista. Será, sin duda, una interesante
prueba para medir el grado de coherencia de la que siempre ha venido
haciendo gala el coordinador comarcal de IU.
De todos modos, no dejaría de ser chocante que después de todas las
críticas que estas dos formaciones se vienen propinando desde hace años,
mañana las viéramos en una coalición de gobierno, aunque parece poco
probable. Sería la confirmación de que los intereses de partido y la
obsesión por ocupar parcelas de poder, prima sobre el interés general.
Un mal endémico del que están aquejados los partidos tradicionales.
Pase lo que pase, con acuerdos o sin acuerdos, en lo sustancial Laciana
cambiará muy poco. Porque los dos principales grupos políticos del
consistorio están de acuerdo en casi todo. Ninguno de los dos ha dicho
ni media palabra sobre la colosal deuda del ayuntamiento. Tampoco han
hecho la menor referencia al tema de la abultada e innecesaria plantilla
de personal. Y ambos coinciden en que las explotaciones a cielo abierto
son necesarias.
Esperemos, pues, para comprobar que rumbo toma el ayuntamiento a partir del
próximo día 16. Los Verdes de Europa tenemos perfectamente clara
nuestra misión. Que no es otra que la de fiscalizar la acción de
gobierno y suministrarle a la ciudadanía toda la información que se le
ha venido ocultado durante los últimos 20 años. Sólo por eso, nuestra
presencia resultará incomoda a más de uno.
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