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La primera que se atrevió a explicitarlo públicamente y sin ambages fue
la "Dama de Hierro". Otros políticos y desde horizontes políticos
distintos, también sostienen hoy la misma teoría. El consenso como
recurso extremo y necesario, certifica que algo está muy averiado.
A estas alturas, nadie puede dudar de que Laciana está muy
averiada. Políticamente, socialmente y económicamente. Pero de ahí a
proclamar en vísperas de unas elecciones municipales, que no hay
mecánico que la arregle hay un trecho. Y eso es lo que ha hecho en el
día de ayer el alcalde de IU, Guillermo Murias.
Cuando aún no se ha iniciado oficialmente la campaña electoral, ni se
conocen las ofertas programáticas de las diferentes formaciones
políticas, Murias ya se adelanta y propone como solución de
futuro, un Gobierno tripartito formado por PSOE, PP e IU. Habrán
observado el carácter excluyente de la propuesta. Ni Los Verdes, ni el
PAL u otras formaciones que pudieran aparecer, forman parte del famoso
consenso. ¿Simple olvido? En absoluto. Murias necesita un
consenso a medida. Una coraza que le garantice protección ante la
Justicia. Que controle todo lo entra y sale del ayuntamiento. Ya saben,
información es poder.
Murias sabe que no tiene prácticamente ninguna posibilidad de
revalidar un nuevo mandato como alcalde. La prórroga de la que ha
disfrutado durante estos últimos 17 meses, se la debe a la arrogancia de
Ana Luisa Durán y a las ansias de poder de Pastor. De otro
modo habría terminado el mandato como lo empezó. Es decir, como un edil
más. Pues en las pasadas elecciones, los electores ya dejaron claras sus
preferencias, colocando a Ángel Crespo el el sillón presidencial.
Y desde entonces, el panorama político local ha sufrido profundas
alteraciones. Por ejemplo, la aparición de Los Verdes.
En estas circunstancias, Murias hace ya mucho tiempo que está
preparando el día después. Máxime, después de la experiencia vivida en
este mandato. Su alejamiento del poder posibilitó que su sucesor
certificara lo que era un secreto a voces. O sea, que todo lo que se
había venido realizando en El Feixolín era ilegal. Y como se pudo
comprobar, esa inocente certificación trajo mucha cola. Y lo que te
rondaré. De momento, dos sentencias ordenando la clausura y cierre de la
explotación. Una sanción multimillonaria y previsiblemente y sin mucha
demora, también la UE dará a conocer su resolución. Pero lo más
importante aún está por llegar.
No olvidemos, que a instancias de NARSIL, está pendiente de resolución
una acción penal, en la que está directamente encausado Murias.
Recientemente, el Fiscal General ha ordenado a la Fiscalía del Tribunal
Superior de Justicia de Castilla y León, la apertura de una
investigación sobre las actuaciones de Victorino Alonso y
diversos cargos públicos de la Junta de Castilla y León, en Laciana.
Naturalmente, los responsables municipales también serán implicados. Y
por si todo esto fuera poco, también esta en vía de tramitación
judicial, una acción por posibles delitos contables contra el alcalde.
Vamos, que el calvario de Murias no ha hecho más que empezar.
Porque todo esto es sólo lo que se conoce, pero como se levanten las
alfombras del ayuntamiento, debajo puede aparecer lo que nadie se
imagina. De entrada, alguien tendrá que asumir la responsabilidad, por
esa veleidad que le ha costado al consistorio 72.000 euros, como
consecuencia de una resolución judicial no recurrible.
En fin, que son muchos los asuntos judiciales que persiguen a Murias.
De ahí su precipitación para querer consensuarlo todo cuanto antes. Pero
por medio está lo inapelable en democracia, el veredicto de los
electores. El que puede descuadrar las cuentas de la lechera. Murias
puede ofrecer el consenso que quiera y a quien quiera, pero los
ciudadanos tienen en sus manos la posibilidad de desbaratar todos esos
trapicheos políticos. Y a buen seguro que lo harán, porque la situación
es insoportable.
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