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En esta ocasión, el envío de las cartas de despido ha sido muy
selectivo. Sus destinatarios han sido cuidadosamente seleccionados. Les
ha tocado a los menos dóciles. A quienes aún tienen la valentía de
defender su dignidad. Los esquiroles, de momento, pueden dormir
tranquilos. Pero sólo de momento. Aún no se percatan de que llegado el
caso también correrán idéntica suerte. En realidad, el esquirol nunca se
percata de casi nada. Porque es un ser insolidario, egoísta y
frecuentemente mediocre en todos los aspectos.
Ahora ya es demasiado tarde para que los dirigentes sindicales de CC OO
se lamenten de la poca fuerza que tienen en MSP. Eso tenían que haberlo
pensado antes de desguazar el sindicato como lo han desguazado.
Un desguace que comenzó con los Moña, Quintana, Peña y
compañía y que culminaron magistralmente los Murias, Gurdiel, Rubio
y todos sus aláteres. A todos ellos les debe CC OO el haber pasado de la
hegemonía sindical a no pintar prácticamente nada en Laciana.
La máxima preocupación de todos ellos, ha sido su propia situación.
Vivir de las garantías sindicales, actualizar de vez en cuando su
promedio y negociar categorías. Sin olvidar, claro ésta, el futuro. O
sea, la prejubilación.
Hoy no tienen que extrañarse de que los trabajadores les haya ido
progresivamente dando la espalda. Pues desde hace años, los sindicatos
en la comarca se han convertido en meras gestorías. Y lo que es peor, en
colaboradores activos del empresario. Casi todas las huelgas que han
protagonizado desde la llegada de Victorino Alonso a MSP han sido
promovidas por él. Unas veces para presionar a ENDESA, otras a las
Administraciones Públicas y ahora para mediatizar la acción de la
Justicia.
Lo que está sucediendo desde el cierre de la ilegal explotación de El
Feixolín es simplemente inadmisible. Que determinados dirigentes
sindicales exculpen al empresario es muy sintomático. Cuando en realidad
es el único responsable. Él es el infractor. Desde hace 12 años
sabe que está explotando ilegalmente. Bien es cierto que con la
aquiescencia de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento de
Villablino. Eso no conviene olvidarlo jamás. Pero tampoco UGT, CC OO y
USO están exentas de responsabilidad. Las tres centrales sindicales han
estado amparando conductas ilícitas. Y no sólo en las explotaciones a
cielo abierto.
Por ejemplo, jamás han hecho el menor seguimiento en materia de
cumplimiento del Plan del Carbón. Ni en lo que a producción se refiere,
ni en materia de readmisiones. Hasta tal punto, que de haberse respetado
lo firmado en los sucesivos planes, hoy MSP tendría unos 700
trabajadores más de los que tiene. Es igualmente público y notorio que
los sindicatos han hecho siempre la vista gorda sobre las cifras de
producción de interior y cielo abierto. Al parecer, porque los convenios
siempre se han negociado en base a la producción de interior. Por eso
han permitido que se declarara una producción mucho mayor de la real.
Alguien debería exigirles responsabilidades por ese fraude.
Pero fraudes son los que sobran en esta empresa. Por eso, uno más o uno
menos, tampoco tiene mayor importancia. Ese es el precio que pagan los
sindicatos por tener un número de liberados que en estricto cumplimiento
de la Ley no les correspondería. De ahí su sometimiento a los dictados
empresariales y la falta de fuerza moral para exigir lo que deberían.
Ayer, según nos cuentan, un directivo de la MSP les dijo a los
encerrados que eso de las cartas de despido era una broma. Que sólo era
un medio de presión para levantar el precinto de El Feixolín. Y que una
vez conseguido todo volvería a la normalidad. ¿Qué normalidad? ¿La de la
instauración de la ilegalidad como principio? ¿Eso es también lo que
pretenden los sindicatos y el resto de las fuerzas políticas?
No deja de ser alarmante que la futura alcaldesa, Ana Luisa Durán,
se erija en mediadora de un asunto que sola y exclusivamente compete
a la Justicia. Podemos entender que esté muy agradecida por todo lo que
por ella y su partido ha hecho Victorino Alonso para auparla
hasta el sillón de la Alcaldía, pero de ahí a interferir en un asunto
que no es de su competencia hay un trecho. Al final todo acaba
encajando. El empresario pasa factura. Lo venimos advirtiendo desde hace
dos años. La evidencia es más que palpable. Este mandato se inicia con
una hipoteca que costará muy cara a Laciana en su conjunto.
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