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El mismo discurso
y las amenazas de siempre. Sin cielo abierto no hay minería. Y como de
costumbre, Victorino Alonso volvió a escenificar un semblante de
presión sobre las administraciones públicas. Como si no fueran sus
mejores aliadas. Sin su laxitud hace ya mucho tiempo que tendría que
haber recogido sus bártulos en Fonfría, Ladrones o el Feixolín. Pero ahí
sigue, arrogante y soberbio como siempre. Pasándose al Ayuntamiento, a
la Junta y a la Justicia por el arco del triunfo. ¡Viva el Estado de
Derecho!
Pero como la
voracidad de este singular empresario es insaciable, sigue queriendo más
y más. Por eso les cuenta – de manera muy farragosa, por cierto - a los
accionistas que “a causa de la voluntad
política de las administraciones local y autonómica de impedir el
desarrollo de esta forma de explotación minera, en defensa de presuntos
intereses de mantenimiento del empleo de la minería de interior o
supuestos valores ambientales” el
futuro de la MSP está en peligro.
También anda sobrado de cinismo el demagogo. Según su tesis, las
explotaciones a cielo abierto son las que verdaderamente garantizan el
empleo. Mayor exabrupto sólo puede salir de la boca de un individuo de
la catadura moral de Victorino Alonso.
Pero
el colmo de la desfachatez no se detiene ahí. Este hijo de San Luís
afirma sin ningún empacho, que sólo existen supuestos valores
ambientales. Suponemos que en las calenturientas mentes de los
conservacionistas, claro está. Efectivamente, el Informe Motivado de la
Comisión Europea es también fruto del recalentamiento neuronal de los
miembros de la Comisión. Porque hasta que llegaron las máquinas de este
sujeto las milenarias montañas de Laciana no tenían ningún valor. Y
gracias a él, de sus entrañas salen diariamente cientos de toneladas de
carbón. Sólo el pasado año, confiesa haber obtenido 2,86 millones de
euros de beneficio. Y eso que según él, sólo vendió el 72% del carbón
que tenía contratado.
O
sea, que no le va tan mal el negocio. En todo caso, mucho mejor que a
sus empleados, que han visto como sus conquistas salariales y sociales
mermaban de día en día. De las condiciones laborales de los trabajadores
a cielo abierto, mejor no hablar. Ni derecho a sindicarse, contratos
basura, sueldos de miseria y jornadas interminables. Y los sindicatos de
“clase” callados como momias.
Lo
de siempre, si Laciana está como está la culpa no la tiene Victorino
sino quienes le permiten que haga lo que hace. A esos es a los que hay
que quitar del puente de mando municipal. Y así se comprobará si el
singular empresario es tan bravucón como parece.
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